Opinión

¿Narcoestado?

Enrique Santos Molano

Diario El Tiempo de Colombia

El periodista de opinión se encuentra a menudo con dos penalidades opuestas. Una, cuando son escasos los temas para comentar. Y otra, cuando son demasiados los asuntos de interés que ocurren en una semana. En los últimos ocho días han sucedido cosas de sumo interés, como la denuncia que hace Noticias UNO sobre actividades de militares en retiro, que se declaran uribistas-ordoñistas, para propiciar un golpe de estado ‘blando’, ahora que se están poniendo de moda en nuestra América. También ameritaría un buen comentario el falso doctorado del doctor Enrique Peñalosa y la caída libre de la visión positiva que los ciudadanos tienen de su gobierno a solo tres meses de haber comenzado: 55 % negativo contra 14 % positivo. Va bien nuestro doctor de mentirijillas.

Asimismo, me pareció de gran importancia la información, con título de película de terror (‘Árboles que se tragan andenes, vías y edificios’), publicada en EL TIEMPO el pasado 9 de abril en la sección Bogotá, en la que se atribuye a los árboles (urapanes) ser causantes del deterioro urbano, cuando en ese desastre no tienen más culpa que el sofá en los cuernos que la mujer le pone al marido o viceversa. Talar los urapanes para remediar el problema de andenes, vías y edificios equivale a vender el sofá para acabar con la infidelidad. No son los árboles los causantes del mal. Lo son los constructores y urbanizadores que no hacen estudios de suelos y construyen edificios inmensos sobre terrenos frágiles, que naturalmente empiezan a hundirse. Podrán talar los urapanes, pero el deterioro de vías y edificaciones levantadas en terrenos inadaptados para urbanizaciones aglomeradas y de alta densidad, continuará. Los árboles, por el contrario, contribuyen a frenar el deterioro. Sobre esta cuestión habrá que escribir con más detalle.

No se les ha dado publicidad en la prensa colombiana a unas curiosas declaraciones del primer ministro de Marruecos, Abdelilah Benkirán, quien pidió, en respuesta a una pregunta de Ilyas El Omari, secretario general del Partido Autenticidad y Modernidad, respecto a la legalización, en Marruecos, de la siembra de marihuana, “tener mucho cuidado de no convertir a Marruecos en un narcoestado como Colombia”, según aparece publicado en diarios marroquíes y en otros de lengua árabe que se publican en Londres.

Al caer en cuenta de su metida de pata, el primer ministro marroquí, Benkirán, pidió disculpas en los términos siguientes de acuerdo a lo informado por el periódico lakome2.com del 13 de abril: “Benkirán se disculpa con Colombia por relacionarla con las drogas en una intervención anterior ante miembros de su partido. Abdelilah Benkirán, presidente del gobierno Marroquí, se disculpó con Colombia, después de haber declarado que los partidarios de la siembra de las drogas (marihuana o kif) quieren convertir a Marruecos en una nueva Colombia. Más adelante, en un encuentro con estudiantes de un instituto privado de periodismo, hoy (13 de abril) en Casablanca (ciudad marroquí, célebre por la película del mismo nombre, con Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, 1942, ganadora de varios Óscar), dijo: ‘Si he dicho algo que ofende a Colombia, me disculpo por ello’. Y agregó: ‘He hablado de Colombia según mi conocimiento del pasado, cuando era conocida por las drogas, y no dispongo de información sobre si la situación ha cambiado en ese país. No tengo problema, yo me disculpo, si he dicho algo que haya molestado a dicho país”.

Bueno, las disculpas resultan reiterativas del insulto, pues el Primer Ministro, Benkirán, dice que conoce a Colombia como un narcoestado “en el pasado”, pero ignora si esa situación ha cambiado en el presente. Supongo que en el Ministerio de Relaciones habrán tomado nota.

La ‘zafada’ del Primer Ministro marroquí no es gratuita. Se generó en la realización, el pasado 30 de marzo, en el Capitolio Nacional, y con la aprobación unánime del Congreso colombiano, de una conferencia sobre la situación de la República Árabe Saharaui Democrática (Rasd), que este año cumplió cuatro décadas de lucha por la libertad de su territorio, ocupado ilegalmente por Marruecos desde 1976. El Congreso de Colombia recibió a los representantes del Frente Polisario, de la Unión Africana, y de entidades que apoyan el fin de la ocupación ilegal de marruecos en el Sahara Occidental.

La Embajada de Marruecos en Colombia intentó influir sobre el Congreso para impedir tanto la conferencia como la recepción a los delegados del Frente Polisario. Una respuesta cortés pero firme del presidente del Legislativo colombiano, senador Luis Fernando Velasco, le aclaró al señor embajador de Marruecos que ningún país extranjero puede dictarle la agenda al Congreso nacional.

La ONU se ha pronunciado a favor de la causa por la que el Frente Polisario y el pueblo saharaui han batallado sin descanso durante cuarenta años. La ocupación ilegal y colonialista del territorio del Sahara Occidental por parte Marruecos debe terminar ahora.

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