Opinión

NADA POSITIVO

Luis Hidalgo/Guayaquil 

Impresiona el negativismo que tenemos en el país con respecto a la gobernabilidad, tanto en el plano nacional como local. Desde el Legislativo y desde ese otro poder que representa la prensa, no se encuentra nada positivo que contribuya a que el país se encamine hacia el progreso.

Desde el inicio del gobierno de Lenín Moreno, seguido por el de Lasso y el actual de Daniel Noboa, ambos poderes mencionados anteriormente parecen estar abiertamente buscando el más mínimo pretexto para generar inestabilidad y zozobra.

La Asamblea, un organismo que muchos ecuatorianos pensaron que experimentaría un cambio radical tras la «Muerte Cruzada» decretada por Guillermo Lasso, ha resultado ser un verdadero desastre. Se confabula, se enreda y convoca a ministros y otras autoridades por nimiedades. Solo se piensa en intereses partidistas y personales.

Sería largo enumerar todos los intentos fallidos que se dan dentro de la Asamblea. El bloque correísta, compuesto por verdaderas arpías, unido desde el inicio con el PSC y otros adláteres, acaba de aprobar una moción que reformó el Artículo 138 de la Constitución, eliminando básicamente la objeción parcial, y permitiendo que la Asamblea, con una mayoría absoluta de 70 votos, se ratifique en lo enviado originalmente. Están torciendo todo aquello que consideren pueda debilitar al Ejecutivo y, con ello, desestabilizarlo. El futuro del país parece no importarles.

Por otro lado, tras el periodo de gracia donde se aprobaron las cinco leyes que envió el Ejecutivo, la Asamblea ha comenzado un proceso de hostigamiento, haciendo comparecer a ministros bajo pretextos de obtener información, para luego darles luz verde y, eventualmente, buscar su destitución si es posible.

La prensa aporta muy poco en positivo en sus informes. Ciertos columnistas se han dedicado a cuestionar cualquier acción proveniente del Ejecutivo. El Presidente Noboa y sus ministros, salvo alguna que otra excepción, son duramente criticados por sus actuaciones. No se considera que el gobierno apenas lleva 6 meses en funciones. Se exigen resultados inmediatos.

Se ha llegado al extremo de extrañar la forma dictatorial en que el prófugo gobernó el país durante una década, olvidando que la prensa y los periodistas fueron perseguidos y enjuiciados, y que se cometieron muchos abusos.

El tema de actualidad es el encargo que Daniel Noboa debe hacer de la Presidencia. Su distanciamiento con la Vicepresidenta Verónica Abad se ha convertido en un problema grave y una molestia constante.

Se han presentado varios puntos de vista de constitucionalistas, así como se han discutido diferentes opciones para el reemplazo temporal. Incluso se rumorea un posible golpe de Estado; una grave insinuación que solo aumenta la incertidumbre. ¿Pero será eso lo que se busca?

Lo verdaderamente positivo, en medio de toda esta negatividad, es que el pueblo aún apoya la gestión de Noboa en casi un 60%. Y la voz del pueblo es la voz de Dios.