Muy acertadas todas sus apreciaciones, Crnl. Alberto Molina.
TOMADO DEL BLOCK BICENTENARIOS.
Estar del lado de la justicia, del lado correcto de la historia , debería ser una consigna para todos los partidos y movimientos políticos en el país, en aras de garantizar la transparencia y el correcto desarrollo del Ecuador en el plano político-social y todo lo que ello implica.
Lamentablemente, asistimos a una galopante crisis de valores , que comienza en las mismas familias y concluye en el Estado , como ente rector de la nación.
La prohibición de promover candidaturas de parientes del sector público en funciones, debería ser una ley, a todo nivel.
Lamentablemente, hay múltiples intereses, unos abiertamente conocidos, otros ocultos de mil maneras y en medio de todo esto: el pueblo, el decisor, que, sin una verdadera cultura política y en un alarmante porcentaje, sin un verdadero sentido de Patria, «bailando la música que le pongan», sin pensar con responsabilidad, en los destinos del país.
Hace falta trabajar en valores y principios ciudadanos, en una clara cultura política , (no partidaria), viendo la política como un camino de servicio social, de un profundo compromiso con el presente y el futuro de toda una nación. Hace falta políticos honestos, a quienes, NI se les ocurra hacer de la política un escenario de pago de favores y entrega de «herencias». Hace falta: conciencia social y denuncia oportuna.
Los partidos y movimientos políticos funcionan en algunos espacios como pequeños
«clubes de poder», con la anuencia de la ciudadanía, donde pocas voces se levantan para exigir coherencia, justicia y patriotismo y las demás callan, cómplices, conscientes de que su silencio es el caldo de cultivo de toda una maraña de proyectos antipatria que nos condena, a todos, al atraso y al subdesarrollo, panorama muy conveniente para muchos.
Esta dicotomía de visiones me recuerda el reciente escenario en el plano futbolístico del Mundial 2026. En el partido entre las selecciones de Francia e Inglaterra: mientras, con toda el alma, se entonaba la «Marcelleza», símbolo de libertad, igualdad y fraternidad…
AL LADO, y con «toda el alma» también, se cantaba, a viva voz: «God save the King», remontándonos a un posible origen de este canto, allá por el siglo XVIII, a un posible origen
«francés» y a los 70 años de reinado , de una mujer,
lo que motivó que se gritara también: «God save the Queen».
En fin, la historia nos presenta tantos escenarios y tantas historias que motivan profundas reflexiones, como personas individuales y como ciudadanos del mundo y nos invita también , a tomar una clara postura sobre la vida y los destinos de nuestras sociedades, exigiendo de cada ser humano: conciencia colectiva, responsabilidad y compromiso con el momento histórico que nos ha tocado vivir.
