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El mundo conmemora el Día de Erradicación de la Pobreza con un llamado a la dignidad y solidaridad

En este llamado se habla sobre el valor de las familias que viven en situación de pobreza en todo el mundo

Quito. Unas 800 millones de personas en el mundo viven en situación de extrema pobreza, una situación que no solo afecta la vida y bienestar de estas personas sino que retrasa el desarrollo de las sociedades. En Ecuador, la erradicación de la pobreza es una de las principales consignas del presidente Lenín Moreno.

La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró al 17 de octubre como el “Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza”. En 2017 se celebra el 25º aniversario de esa declaratoria y también el 30º aniversario del “Llamado a la acción” ejecutado por el padre Joseph Wresinsk y que constituye el pilar de este día.

En este llamado se habla sobre el valor de las familias que viven en situación de pobreza en todo el mundo, la importancia de unirse a las personas más desfavorecidas y de crear una alianza con ciudadanos y ciudadanas de toda condición para poner fin a la pobreza.

Justamente para este año el tema de conmemoración recuerda la importancia de la dignidad, de la solidaridad y de escuchar a las personas más desfavorecidas. Para alcanzar este objetivo, el Comité Internacional 17 de Octubre y el Movimiento Internacional ATD Cuarto Mundo han lanzado una campaña mundial de movilización bajo el título «Pobreza Nunca Más: Actuar Todos por la Dignidad» que invita a las personas a unirse al Compromiso de Acción.

Esta campaña mundial insta a conmemorar la fecha revelando y compartiendo historias que muestran cómo se puede superar la pobreza, organizando o participando en manifestaciones culturales para celebrar el valor y la lucha diaria de los más pobres; e iniciando un diálogo profundo sobre el modo de construir una sociedad que no deje a nadie atrás.

La erradicación de la pobreza es, de hecho, un compromiso de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible que obliga a todos los países a poner fin a la pobreza bajo todas sus formas, mediante estrategias que garanticen el ejercicio de todos los derechos humanos y aseguren que no se deja a nadie atrás.

El Secretario General de la ONU, António Guterres, expresó un mensaje de  solidaridad con los 800 millones de personas en el mundo que viven en situación de extrema pobreza y las otras personas que se ven amenazadas por niveles de desempleo alarmantes, por la inseguridad, por las desigualdades, por los conflictos y por los efectos del cambio climático.

“La Agenda de Desarrollo Sostenible 2030 es nuestro plan para actuar de manera diferente y tiene como objetivo garantizar un planeta próspero y la construcción de sociedades pacíficas e inclusivas que permitan a todas las personas vivir en dignidad. Para lograrlo es necesario abordar las raíces profundas de la pobreza para su completa erradicación. Unamos nuestras manos, unámonos para poner fin a la pobreza y actuar todos por la dignidad”, señaló.

En su reciente intervención en la Asamblea General de la ONU, Moreno lanzó un llamado a favor de la equidad social y la erradicación de la pobreza. “Todos los países podemos alcanzar el desarrollo con equidad, si contamos con un sistema internacional justo y si nos comprometemos con la erradicación de la pobreza y la desigualdad. Nuestros desafíos son grandes”, aseguró.

Una de las propuestas para lograrlo es el incremento del Bono de Desarrollo Humano (BDH) de 50 hasta 150 dólares mensuales como una herramienta de “menos pobreza y más desarrollo” que permita fortalecer las capacidades productivas de las familias ecuatorianas.

La idea es que los beneficiarios lo usen para proyectos o emprendimientos que generen puestos de trabajo con asesoramiento y capacitación. El BDH se entregará en función del número de hijos o familiares con discapacidad en los hogares receptores con lo que se pretende erradicar la pobreza extrema en dos años.

Otra de las medidas del gobierno ecuatoriano es el Plan “Casa para todos” que pretende entregar unas 325.000 viviendas a los sectores más vulnerables del país, garantizando así una vida más digna para los pobres. (ANDES/LA NACIÓN)