Opinión

MOVIMIENTOS GUERRILLEROS.

Antonio Aguirre Medina/Guayaquil
antonioxaguirre@gmail.com

Los movimientos guerrilleros modernos y la subversión al margen de la ley se iniciaron desde del año 1968, durante el Quinto Velasquismo, y principalmente fue manipulado desde las aulas universitarias por ciertos grupos políticos, con dirigentes de los partidos Comunista y de un Socialismo disfrazado de Populismo Liberal con algunos líderes políticos de escasa, fugaz y esporádica actividad figurativa.

El Dr. José María Velasco Ibarra si tuvo los pantalones bien puestos y, jugándose su futuro, tomó la dura decisión histórica de proclamarse jefe Supremo del Estado para salvar al país de las garras del Comunismo Terrorista Cubano que en esa época estuvo de moda.

Luego vinieron los Alfaro Vive Carajo y otro líder con los pantalones bien amarrados y, con pistola en el cinto eliminó al nuevo movimiento guerrillero y, cuando el Congreso Nacional se quiso revelar, recurrió a los tanques de guerra y se solucionó el impase.

QUIERO ACLARAR QUE NUNCA HE SIDO NI SIQUIERA SIMPATIZANTE DE ESA TIENDA POLÍTICA, ME REFIERO AL PARTIDO SOCIAL CRISTIANO, PERO HAY QUE RECONOCER LA VERDAD HISTÓRICA DE LOS HECHOS; POR EL MOTIVO EXPUESTO EL PRESIDENTE QUE LO SUCEDIÓ EN EL CARGO RECIBIÓ UNA ISLA DE PAZ.

Hoy, tenemos un Gobierno políticamente indefinido, débil, dubitativo e indeciso que respeta la seguridad jurídica solamente cuando favorece a los intereses de sus colaboradores inmediatos, dictó un código de ética que vale tanto como la mesa servida que heredó del ex Presidente Moreno.

Mientras tanto, la narco delincuencia se pasea campante e impune por que se dio cuenta que su contendor está con los brazos cruzados esperando a los AVENGERS que ofreció un timorato y fotogénico Gobernador del Guayas.

¿Sería acaso que no confían de la fuerza política y del poder que los rodea?

El país es un verdadero polvorín a punto de estallar, los delincuentes están cumpliendo su cometido de crear el pánico a como dé lugar y por cualquier medio posible, todo cumpliendo lo establecido en los manuales de la delincuencia organizada de los Progresistas del Socialismo del siglo XXI.