Opinión

Monsieur la  peur

Ana Clara Amábile

Desde Buenos Aires-Argentina para La Nación de Guayaquil-Ecuador.

Persigo tus pasos en silencio.

El camino huele a humedad,

me invade el gusto amargo,

se impone como el viento helado.

No puedo aún alcanzarte,

con profundo respeto voy detrás.

Me abraza el olvido

con su capa de fuego.

Escucho tu silencio

y entiendo por qué…

Quiero tocar tu hombro

y decir tu nombre.

Necesito hablarte, empujarte, odiarte.

Aún no llego hasta ti y me duele el pecho.

El cuerpo herido por mil balas de goma.

Sangre imaginaria por fuera

y revolución a caballo por dentro.

Yo muerta en vida

pero con un hálito de confianza.

Logro que te detengas…

das la vuelta y me ves

con ojos de merecido odio.

Entonces puedo insultarte

y darte una puñalada

de cuchillito imaginado.

Entonces llorando te abrazo

con desesperación renovada,

al instante siento que somos uno

y puedo entenderlo todo.

Despacito te suelto

y te vuelvo a abrazar.

Me quedo dormida,

te suelto en fugaz ensoñación.

Tú vuelas al sueño

de otros desesperados.

Yo despierto sin rastros de ti,

con la alegría de estar viva aún.

Continúo feliz con mi gran anhelo,

el que me refleja ese espejo

que tanto tiempo pareció

que me ignoraba.

Te fuiste después de tanto…

Ahora sé que no eres invencible,

en la próxima visita,

prontamente, te daré paso riendo.