Opinión

Misoginia en los medios

Eliana Cañizares/ Guayaquil
eliana.canizares@casagrande.edu.ec

Si hay algo que me parece detestable, es como los medios de comunicación en Ecuador dejan mucho que desear a su audiencia. Parece ser que algunos comunicadores del país nunca aprendieron a ejercer el periodismo serio, ya que todo lo que les interesa es causar polémica, llamar la atención y denigrar en vivo.

Andrés Pellacini, un actor y presentador dio un punto de vista lamentable en radio Diblú. Expuso el pensamiento que lamentablemente comparten muchos otros ecuatorianos, y para quienes no han tenido la oportunidad de verlo, estas fueron sus palabras: “Las invito a las feministas a ir a Afganistán (…) ¿por qué crees que las mando a las feministas allá? (hace un sonido de metralleta). Si sabes que hay violadores tu marchita no lo va a cambiar”. Entre otras declaraciones en las que culpa a las mujeres de ser violadas por ‘provocar’ a los hombres.

Aunque hay mucho que comentar aquí, empecemos por el hecho de que Pellacini se toma la situación trágica de Afganistán, en la que las mujeres se están quedando sin estudiar, sin trabajar y son obligadas a casarse y a vivir bajo el mando de su esposo, para soltar su discurso en contra del movimiento feminista. No es necesario que vayan todas las feministas del mundo a Afganistán, las mujeres allá se están armando y se están resistiendo.

Aún así, el presentador se siente con la capacidad de decir que le gustaría que las mujeres feministas del país fueran allá para ser violentadas. Debe aterrarnos que haya personas que deseen la ejecución de mujeres solo porque no comparten una opinión de una situación que ni siquiera entienden porque nunca han estado en nuestros zapatos. Este hombre compara salir en minifalda y ser violada a salir con un celular y que lo roben. Al hacerlo, está culpando a la mujer de ponerse en una situación vulnerable, ya que claro, los hombres no se pueden controlar. Se olvida de las niñas que son abusadas en sus propias casas, en colegios y trabajos. Se olvida que el único culpable es el violador.

Pellacini deslegitima un movimiento que no es nuevo, un movimiento que ha permitido que la mujer pueda votar, que pueda trabajar, tener autonomía sobre su propio cuerpo y que pueda salir adelante sin necesidad de un hombre. Un movimiento que busca que la mujer no sea juzgada como la culpable cuando es violentada, y que busca obtener justicia por las que ya se han ido.

Y aquí entra radio Diblú, al dar el espacio a personas que dicen en público querer mandar a las mujeres feministas a morir a Afganistán. Esa es la calidad de los medios que tenemos en el país, y esos son los medios que tienen el poder de influenciar en las opiniones de millones de ecuatorianos. Como espectadores, debemos analizar críticamente a qué personas le damos fama y plataforma, ya sea porque los seguimos en sus redes sociales o consumimos sus programas. Y recordatorio, la libertad de expresión no es sinónimo de tener el permiso de ser misógino, racista u homofóbico frente a un micrófono.