Opinión

Misión indelegable.

Dr. Jorge Norero González/Guayaquil

Cuando sucedió el ataque a Angostura, era evidente que la industria del narcotráfico y la guerrilla, estaban asociados y amenazaba de manera flagrante, que la violencia no sólo siga afectando los intereses vitales de Colombia, cuanto comenzaba a enraizarse en las estructuras mismas del Estado ecuatoriano, a invitación del Gobierno presidido por Rafael Correa Delgado…

Desde entonces, se descubre que los socialistas y los guerrilleros, convivían y estrechaban lazos muy estrechos, al punto que en esa región se celebró, un congreso internacional, con la asistencia de varios grupos de delincuentes provenientes de muchos países de Centro América y de México, llegando incluso luego del bombardeo ordenado por el Presidente Uribe, que algunos sobrevivientes fueran atendidos con especial atención en el hospital militar de Quito, para luego desaparecer del territorio, con la complicidad de muchas autoridades y del propio Presidente Correa, para luego indignado concurrir a la OEA y denunciar a Uribe, por violar nuestra soberanía y poner en riesgo (con los narcoterroristas) las excelentes relaciones diplomáticas de ambas naciones, y de toda la región…

Hasta acá está es una historia que ya la hemos leído, pero lo que nunca se ha revelado, ¿cuáles fueron las razones, para que nuestra FFAA, jamás hayan alertados, combatido y expulsado de nuestro territorio, a brazos y grupos criminales?

Quién otorgó los salvoconductos para que se celebre este congreso de delincuentes en la Amazonia, coordinado por la comandante pelos, la ex asambleísta Calle, cómo así le puso el mote Lucio Gutiérrez, y porqué el alto mando militar, cumpliendo con su mandato constitucional, se dejó imponer estás disposiciones que ofendían inexcusablemente a la institución garante de la soberanía, los valores, la integridad e intereses vitales de nuestra Nación…

Lo cierto es, que desde que asumió el mando el Valm. Homero Arellano Lascano, como comandante general de la Fuerza Naval, toda la institución castrense sufrió un proceso de descohesión, insubordinación, conflictos, fracturas a la cadena de mando, disciplina, etcétera… teniendo como epílogo que en lugar de que las FFAA se deban al pueblo y sus intereses, se arrodillaron al tirano de Carondelet, le juraron lealtad y sumisión, dejando las fronteras totalmente abiertas al crimen organizado, los carteles de la droga, para que luego invadan y fomenten el consumo Interno, surgimiento de pandillas, sicariato, vacunadores, etcétera.

Por aquello, hoy que en consulta el pueblo ordena que las FFAA colaboren y apoyen a la Policía en reestablecer la seguridad y el orden interno, nuevamente con total eficiencia, lealtad y conciencia, deben nuevamente cerrar las fronteras y tomar el control, cortando el flujo y suministro de la droga, insumos, armas y todo tipo de ingreso ilegal de cualquier tipo, para poder planificar en el plano interno como ir desmantelando las estructuras criminales, el lavado, el testaferrismo, retomar el control de la inteligencia, la Unidad de lavado de activos, que junto al CIES, deberían integrar una agencia nacional de inteligencia y control de lavado de activos y combate a la corrupción…

Ciertamente que esta etapa del Correísmo, morenismo y la del fracasado Lasso, han sido nefastas para la vida institucional de las Fuerzas de Seguridad, que tienen que volver con patriotismo y lealtad, a constituirse en la columna vertebral del Estado y como garantes del orden constitucional, la seguridad, la paz y el orden democrático…

Le corresponde al presidente Noboa y a su equipo, ésta difícil pero no imposible tarea, si en verdad queremos ganar este conflicto. La visión y misión de las FFAA y de la Policía Nacional, deben estar claramente transmitidas, su incumplimiento o fractura, debe conformar el más grave delito, que cualquier uniformado pueda cometer, recibiendo por tanto junto a los corruptos del sector público, cadena perpetua por sus crímenes.

Semper Fi.