Opinión

MIRAR EL PASADO

Luis Hidalgo Vernaza

luishidalgov@gye.satnet.net

El Gobierno de la Revolución Ciudadana, de manos limpias, mentes lúcidas y corazones ardientes, desde el inicio de su gestión tiene al país inmerso en una serie de cambios cuyo objetivo principal se plasmó supuestamente en la Nueva Constitución que se redactó en Montecristi y donde se introdujeron derechos más amplios y completos, se fortalecieron los civiles, económicos y sociales, los que se complementarían con Reformas que hoy se las está tratando de denominar Enmiendas.

Aún me parece escuchar las palabras de dos importantes personajes políticos de este país, como son Blasco Peñaherrera Padilla y Oswaldo Hurtado Larrea, Ex Presidente y Ex Vicepresidente de la República; sus tendencias ideológicas son diferentes, pero coincidían  en el error que es la política socialista y totalitaria que tiene el actual gobierno. El primero lo plasmó en un Libro donde narra los procesos de destrucción de las sociedades peruano y chilena y el otro, grafica el despegue impresionante de China que se gobierna  por la doctrina comunista.

 Los dos hacían hace algún tiempo atrás una invitación a MIRAR EL PASADO, todo producto de haber observado la  afectación económica, la destrucción de la capacidad adquisitiva, la escasez de productos y el fraccionamiento de sociedades, las mismas que llegaron a tocar fondo como consecuencia de procesos como el que podría vivir el  Ecuador si el precio del petróleo sigue bajando y la moneda como la rusa continúa en franco deterioro. Perú y Chile tuvieron que levantarse desde las cenizas luego de gobiernos populistas y dictatoriales que fomentaban el Estado paternalista que terminó conduciéndolos al desastre, mientras que China  con un comunismo opresor y hasta sanguinario, se sacudió, cambio de rumbo y hoy es una potencia mundial.

A nuestro país se lo está llevando por la misma ruta que en su momento caminaron  hermanos países, el mejor ejemplo lo tenemos en Venezuela, que  so pretexto de dejar el PASADO atrás hoy enfrenta una crisis sin precedentes. La descomposición que se empieza a experimentar es resultado del descontento por la falta de cumplimiento de promesas con las que se embrujó a un pueblo que hoy no tiene ni para comer, luego de haber sido y de ser una potencia petrolera.

Si se dice que el año que estamos empezando será muy difícil por los problemas económicos que se ven a puertas, con mayor razón para que echemos una mirada al pasado; son cuentos esos de que no se debe mirar hacia atrás, por el contrario, no se deben cometer los mismos errores ni tropezar con la misma piedra.

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