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Ministro ecuatoriano en cumbre del clima COP21

En la cita, se negocia un pacto para limitar a 2 grados centígrados el aumento de la temperatura en 2100 respecto de los valores preindustriales.

PARÍS. «Para nosotros es imprescindible que sea un acuerdo jurídicamente vinculante y con recursos económicos de por medio o, por lo menos, claridad de cuándo van a venir. No podemos pensar que en cinco años vamos a venir a plantear nuevos objetivos de desarrollo sin que se haya entregado un solo centavo», así lo dio a conocer el ministro del Ambiente de Ecuador, Daniel Ortega, en una entrevista a Efe en París, donde se celebra la cumbre del clima COP21, la cual negocia un pacto para limitar a 2 grados centígrados el aumento de la temperatura en 2100 respecto de los valores preindustriales.

Para ello, Ecuador acude a París con tres propuestas claras: un tratado internacional entre Estados sobre empresas trasnacionales y derechos humanos, una declaración universal de derechos de la naturaleza y una corte internacional de justicia medioambiental.

«No los planteamos porque queramos salir de París con ellas, sino porque sabemos que París no es el punto final de este camino, es el inicio de un proceso nuevo», destacó Ortega.

Y es que Ecuador, que ostenta la presidencia pro témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), quiere colocar en la agenda esos elementos estructurales de una nueva arquitectura de lo que tiene que ser nuestro diálogo por la paz y por la armonía.

“Se trata de una agenda de aspiraciones superiores que, aunque complicadas, no son imposibles. Esa corte de justicia, además, permite a cada Estado entrar en cada discusión en igualdad de condiciones. Si no tienes un marco jurídico, siempre la ley del más fuerte va a prevalecer», indicó Ortega, para quien la falta de un marco real de aplicación explica en parte la desaceleración que han alcanzado muchas economías.

Adicionalmente precisó que la jurisdicción de ese tribunal debería alcanzar no solo a Estados, sino también a las trasnacionales que son responsables de la contaminación mundial. «Chevron tiene un 3,5 % de las emisiones históricas globales, cuando Ecuador al año pone 0,01 %, te das cuenta de que (…) hay grupos de poder económico global responsables de reducir sus emisiones, independientemente de su jurisdicción», manifestó en referencia al contencioso de Quito con ese grupo petrolero de Estados Unidos.

Con respecto al proyecto Yasuní-ITT, Ortega aseguró que el presidente de Ecuador, Rafael Correa, pretendía salvaguardar las reservas petroleras de la Amazonía a cambio de una compensación económica internacional. «Pedíamos solo el 50 %, es decir, $ 3.500 millones, mientras que Ecuador ha invertido casi $ 8.000 millones para alcanzar un 96 % de energía renovable en la matriz económica del país”, dijo Ortega.

En ese sentido, reivindicó un cambio en la cultura productiva de los habitantes del planeta, que es más difícil de alcanzar que los acuerdos estatales. «Es el ciudadano el que manda, el que tiene el poder del cambio. La conciencia en el consumo va a obligar a un cambio en la conciencia en la producción. El acuerdo de París lo único que no nos puede robar es la esperanza», concluyó Ortega. (VCV/EFE/La Nación)