Opinión

Ministro del interior desubicado y secuestrado…

Dr. Jorge Norero González / Guayaquil

Haber pertenecido más de treinta y cinco años a la institución policial, conocer de manera profunda la dinámica, causas y efectos de toda la trama del crimen, y ahora de ministro no señalar cómo enfrentará el auge criminal, y señalar que la pandemia dispara el umbral al que la inseguridad ha arribado, en cuya etapa se desempeñó como comandante general de Policía, realmente prenden todas mis alarmas mentales…

No pretendo convertirme en oposición y antagonista de nadie en particular, pero cuando la inseguridad nos afecta a todos,  más en algunos sectores menos en otros con posibilidades de contratar seguridad privada, urbanizaciones cerradas, mecanismos de seguridad, y siendo obligatorio para la Fuerza Pública, garantizar la vida y la seguridad de bienes de todos de manera equitativa, es obligación de todos exigir resultados y en especial al Ministro del Interior, cuya acción u omisión en combatir el crimen e inseguridad, nos tiene en la situación precaria y grave que venimos soportando hace muchos años…

No reconocer y declarar por ejemplo de manera frontal, que no habrá contemplación con aquellos elementos corrompidos internos, infiltrados y que protejan e informan a los carteles y mafias, resulta una pésima e inaceptable señal, porque el auge delincuencial es producto del mirar a otro lado y no hacer lo que se debe por parte de la policía…

Pero no bastaría con escuchar hoy es tiempo de acción, porqué son treinta y cinco años General Carrillo, que venimos escuchando todo tipo de excusas, y la inseguridad apoderándose de toda una sociedad secuestrada, arrodillada y atemorizada…

¿No entiendo cómo usted puede con toda audacia exhibir medallas, condecoraciones y galones, así como sus compañeros, si tienen perdida la guerra contra el hampa y los carteles, por supuestos que hay héroes dentro de los policías, aquellos que enfrentaron con valor a los criminales, cayeron en el cumplimiento del deber, y a ellos toda nuestra gratitud y reconocimiento, pero y los demás qué?

Sería una crueldad e irresponsabilidad de vuestra parte, exponer ante criminales peligrosos  a jóvenes recién incorporados a la institución, muchachos asustados que no conocen el territorio, les afecta el clima, apenas un colchón para dormir, mientras ustedes generales y oficiales superiores, están llenos de comodidades, seguridades, buenos ingresos y mejor paro en seguir tocando esta grave narrativa, porqué éste es otro de los grandes problemas que se deben debatir con total responsabilidad, incluido el de los militares…

Así que si usted con treinta y cinco años de convivir con este cáncer sigue divagando y no ejecuta las acciones que se deben efectuar, o es un reverendo inepto, infiltrado, o le tiemblan las canillas como dijera mi abuela, con todo respeto, pero frontalmente lo digo.

Semper Fi.