Ciencia

Ministro de Justicia colombiano defiende métodos alternativos al glifosato

El uso del herbicida en plantaciones de coca y amapola para atacar de raíz la producción de drogas se remonta a tres décadas atrás.

WASHINGTON.  El ministro de Justicia de Colombia, Yesid Reyes, defendió desde Estados Unidos el uso de métodos alternativos a la fumigación con glifosato en la lucha contra las drogas, porque la salud pública debe estar por encima de la eficiencia.

“En el tema de lucha contra las drogas, la eficiencia en la erradicación no es el único elemento a tener en cuenta cuando el Estado pondera las formas de intervención. Si en un lado de la balanza está la salud pública y en otro la eficiencia, lo que prima es la salud de las personas”, dijo hoy a los periodistas tras una charla en el centro Inter-American Dialogue de Washington.

Reyes se pronunció en este sentido después de que este martes la Procuradoría de Colombia considerara en un comunicado que, “si el Consejo Nacional de Estupefacientes adopta la prohibición de asperjar se pondría a Colombia a ‘nadar’ en cocaína y sería el desmonte total de la lucha contra ese eslabón de producción y comercialización de la cadena del narcotráfico”.

El ministro de Justicia, que presenta esta semana en EEUU la propuesta de Colombia para la Asamblea General Extraordinaria sobre drogas de la ONU del año que viene, recordó que el programa de fumigación sólo es una de las herramientas del Gobierno para acabar con las plantaciones ilícitas.

“Existe la erradicación manual y también programas de sustitución de cultivos o desarrollo alternativo que han mostrado muy buenos resultados. Y, además, podemos analizar si hay otras sustancias no tan nocivas como el glifosato”, explicó Reyes.

Según el ministro, el 75 % de la erradicación de plantas ilícitas en 2012 se logró con la sustitución de cultivos y mecanismos alternativos, iniciativas que el Gobierno prevé ampliar.

Colombia vive un momento de intenso debate sobre el uso del glifosato, después de que el Ministerio de Salud emitiera una recomendación no vinculante sobre la suspensión de su uso en la lucha antidrogas.

Esa recomendación está basada en los resultados de una reunión de expertos de una agencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que clasificó al glifosato entre los plaguicidas que pueden causar cáncer en humanos.

El uso del herbicida en plantaciones de coca y amapola para atacar de raíz la producción de drogas se remonta a tres décadas atrás, a una época en la que el país estaba en una guerra sin cuartel contra los carteles del narcotráfico y, desde entonces, ha estado rodeado de polémica.

La Procuradoría General emitió un comunicado ayer para pedir que no se prohíba su uso después de conocerse un informe de la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de la Casa Blanca que señala que el aumento en los cultivos de coca en la nación fue del 39 % durante 2014.

“Un crecimiento sin antecedente en los últimos 10 años y solo comparable al que se experimentó en la época de los diálogos de paz en El Caguán”, consideró la Procuradoría en su nota.

“Ese reporte -añadió- da la razón a alerta emitida por la Procuraduría General de la Nación respecto a prohibir la aspersión con glifosato y ratifica el desmonte subrepticio que el Gobierno Nacional ha hecho durante los últimos años de la política contra los cultivos ilícitos”. (Efe/ La Nación)