Opinión

Miles de inmigrantes en EEUU son personas trabajadoras que ayudan a generar prosperidad. Celebrémoslos.

La pasión y la efervescencia política van en aumento a medida que nos acercamos a las elecciones presidenciales de 2024, tanto en México (2 de junio) como en Estados Unidos (5 de noviembre).

Uno de los temas que acompaña cíclicamente la narrativa política en ambos países es su relación bilateral, particularmente sus respectivas políticas sobre movilidad humana. Es entendible, ya que compartimos una de las fronteras más transitadas del mundo, por la que cruzan cada día, legalmente, más de un millón de personas y 400 mil vehículos, en ambos sentidos.

Durante 200 años, México y Estados Unidos han construido, paso a paso, una relación bilateral madura, institucional y estrecha.

Este año celebramos el bicentenario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países. Estados Unidos fue el primer país del mundo en reconocer a México como una nación independiente. Desde entonces, México se ha convertido en un aliado y socio estratégico de Estados Unidos, consolidándose como su principal socio comercial a nivel mundial. El comercio bilateral genera millones de empleos a ambos lados de la frontera y asciende a más de un millón de dólares cada minuto.

Al mismo tiempo, los mexicanos son el grupo nacional más grande dentro de la población latina en Estados Unidos (37.2 millones), representando el 60 por ciento de los hispanos en Estados Unidos. Esto explica por qué México tiene 53 oficinas consulares en Estados Unidos: la máxima prioridad de nuestra política exterior es la protección de los derechos e intereses de los mexicanos en el exterior.

Con un número cada vez mayor de migrantes que se desplazan por todo el mundo, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 18 de diciembre (hoy) como el Día Internacional del Migrante, para celebrar su contribución al desarrollo. En este sentido, hoy honramos a los mexicanos en Estados Unidos porque aquí generan empleos, apoyan empresas, contribuyen con impuestos, pagan seguridad social y representan comunidades trabajadoras que construyen prosperidad.

San Diego es uno de los mejores ejemplos de integración binacional. La población total de la región fronteriza entre ambos países es de aproximadamente 15 millones de personas, divididas en partes prácticamente iguales en cada país. San Diego representa el 40 por ciento de la población fronteriza de Estados Unidos.

La llamada mega región binacional Cali-Baja se beneficia de intercambios económicos, sociales y culturales que se registran diariamente a través del movimiento de personas y bienes entre ambos países.

Para facilitar el flujo de personas y vehículos e impulsar el comercio por vía terrestre, el Gobierno de México se asoció con el Gobierno de California (Departamento de Transporte o Caltrans), así como con la Asociación de Gobiernos de San Diego, conocida como Sandag, para hacer una realidad la segunda garita al Este de la Mesa de Otay, también conocida como Otay II. México se ha propuesto terminarlo en 2024, consciente de su potencial para reducir significativamente la emisión de gases tóxicos y los tiempos de espera en los cruces. El nuevo cruce terrestre requerirá un cobro de peaje, a cambio del cual, garantizará un tiempo de espera de 20 minutos aproximadamente. Se estima que el ingreso por concepto de peaje —a largo plazo— para ambos países será de aproximadamente $6800 millones , hasta 2062.

Ambos gobiernos están comprometidos también con mejorar el medio ambiente de la región. Invertirán conjuntamente alrededor de $474 millones en proyectos de infraestructura de saneamiento del agua en Tijuana y San Diego. En una reciente visita a Tijuana tuve la oportunidad de recorrer la planta de tratamiento de aguas residuales de San Antonio de los Buenos, la cual será completamente renovada. Así, uniremos esfuerzos a través de la planificación, diseño, construcción y rehabilitación de infraestructura de aguas residuales en la región transfronteriza.

En el ámbito turístico, San Diego recibió el año pasado 3.2 millones de visitantes provenientes de México. Para fomentar la actividad, hace ocho años, un grupo de empresarios regionales invirtió millones de dólares en uno de los proyectos transfronterizos más innovadores que simboliza la colaboración binacional. Cross Border Xpress (CBX), el puente peatonal que conecta San Diego con 41 destinos en México a través del Aeropuerto Internacional de Tijuana, ha alcanzado este año la cifra de 20 millones de pasajeros (55% de ellos residentes en Estados Unidos).

Hacia el sur, 1.5 millones de ciudadanos estadounidenses viven en México y nuestro país sigue siendo el principal destino internacional para los viajeros estadounidenses.

En esta conversación, la cultura y las artes son esenciales para la dinámica, el diálogo y el entendimiento regionales. Una iniciativa global ha designado a las ciudades de Tijuana y San Diego como la Capital Mundial del Diseño para 2024, una oportunidad real para construir una visión duradera para una región internacional con una población metropolitana conjunta de 7 millones.

Esta designación, otorgada por primera vez a dos ciudades vecinas (de dos países), es evidencia de que ambos pueden trabajar conjuntamente en proyectos creativos e innovadores para beneficiar a sus poblaciones a través de la integración regional en ambos lados de la frontera.

González Gutiérrez es el cónsul general de México en San Diego.

 

 

 Los Angeles Times (latimes.com)