Opinión

Mi protesta contra el Código Orgánico de la Salud.

Por: Tony Cedeño

Escritor / Poeta/ Motivador

Portoviejo / Manabí / Ecuador

 

Mi protesta va directamente contra el código orgánico de la salud y sus intenciones de exterminio total de autoridad que pone frente a frente a padres e hijos, estos últimos con la aplicación de la ley si fuera el caso de darse cumplimiento este estudio con la venía de la presidencia de la República para su aprobación total o parcial contando con la aceptación de la asamblea nacional.

En esta instancia la abstención de votar a favor de esta norma es para usted la mejor vía señor Presidente puesto que para salvaguardar los derechos universales de los seres humanos en este caso del Ecuador se debe velar por la activa gracia del bien común que no solo piensa en darse a un solo ser humano o a un grupo social señalado a dedo sino al conglomerado que este territorio sagrado representa ya que bajo su responsabilidad pesa y pesará este momento histórico en las delicadas decisiones que como mandante debe tomar donde pende el hilo frágil de una niñez y una juventud que sólo desea paz, felicidad, seguridad, armonía, estudio y desarrollo.

Antecedentes

Esta norma contiene más de 400 artículos divididos en 3 tomos el mismo fue vetado por el expresidente Lenin Moreno ahora debe ser sometida a votación desde el pleno de la asamblea actual. Este proyecto se estructuró hace 5 años y en septiembre del 2.021 finalizó el candado legal que tras el veto evitaba su tratamiento en el poder legislativo. El pleno deberá actuar para que se reactive el análisis de la ley o se cree desde cero un nuevo código de la salud.

Hay situaciones en la vida que no solo son inaceptables sino que causan un atropello a la base moral de la sociedad cuando por negligencia inconsciencia y abuso de poder se desea imponer algo tan delicado que se sale de todo principio ético desconociéndose la preciada libertad natural de las personas frente a lo decadente, o más grave aún, frente a escenas que en mucho denigran la salud psicológica del ser humano obteniendo de esto una crisis emocional tasada en el odio y el rechazo entre unos y otros por la gran controversia que está ley origina.

Al respecto y en los cabales con que una persona mayor de edad puede tomar decisiones a su conveniencia basado en el conocimiento pleno del bien y del mal ¿Cómo un menor de edad pueda dar pie a la idea de cambiarse de sexo, de regir sobre su cuerpo un órgano extraño que no le fue dado desde su concepción, con qué facultad madura puede autorizar o rechazar un tratamiento médico?

Ciertamente me causa no solo asombro sino malestar severo el solo hecho de pensar en tamaña perversión pública que atenta contra la salud emocional de los menores de edad, de los adultos y de toda la comunidad en general.

Me suscribo junto al anhelo de que la visión de mejores días sea basada en las decisiones que por medio de sus asesores y la suya misma miren en la niñez el tesoro inestimable que está representa, la fuerza que de ellos nace y la hidalga ventura con que cada infante refleja en sus ojos da pie a pensar que el hoy nos llama a ser responsables.