Opinión

Mi mejor amigo está enfermo…

 

Dr. Jorge Norero González/Guayaquil

 

Su enfermedad que no es otra que aquella demasiado cruel y común, que nos carcome y entumece a cada instante hasta el punto de inmovilizarnos, encorvarnos con el paso del tiempo, los años, es la soledad…

Nada he podido lograr para que salga de su encierro voluntario, su orgullo herido al ver que sus fuerzas apenas le permiten estar de pie, mirar al mundo desde esa otra dimensión que hace rato le impidió mirar erguido con su mente el infinito espacio del universo, ahora sus ojos miran tristes las imborrables huellas que sus pasos han marcado en la tierra y por los caminos transitados…

Todas aquellas medallas, condecoraciones, pergaminos, títulos son apenas la decoración de una pared muda y fría. Son la descripción de toda una vida que le costó muchos sacrificios y por supuesto satisfacciones muy suyas y para orgullo de quienes lo apreciamos y queremos…

Mi amigo está solo, la maldita soledad es ahora con su manto quien lo abriga y él no quiere zafarse de su mortal abrazo, lo llamo para invitarlo a almorzar, pasear, tomarnos un café…no quiere salir, huye de la gente, no quiere que lo vean, quiere estar solo, montarse en el caballo de la soledad y caminar despacio hacia el encuentro de la parca…

Sus hijos migraron, su esposa se la llevó el maldito virus del covid19 y esa fatal enfermedad del agotamiento de la realidad, que nadie logra entender como de un momento a otro, perdemos el estado mental de la realidad para caer en ese agujero negro del vacío, de la nada, del cual jamás volverás y te confundirás en el laberinto de tus recuerdos y vivencias…

Mi amigo está enfermo, y es la enfermedad del alma más que la física lo que lo está consumiendo, extraño no poder abrazarlo, tenerlo, mirarlo a los ojos… lo que a mí también me enferma, me entristece, me perturba, también me mata… mi amigo está enfermo…

Semper Fi.