Mi escuela
Jorge Gallardo Moscoso/Guayaquil.
La celebración de las Bodas de Titanio (70 años) de la escuela San José, de Piñas, El Oro, protagonizada por los ex profesores y ex alumnos fue recordación permanente de una formación cristiana, de ejercicio pleno de valores, de la instrucción real y durable hasta ahora de aritmética, gramática, historia, geografía, ciencias naturales, cívica, música, manualidades, educación física y urbanidad, entre otras materias. Es decir, buena siembra magisterial, buena cosecha estudiantil.
Y, cómo no, el desfile que congregó a miles y destacó la presencia de los mayores, fue momento único para renovar amistades; evocar los recreos de fútbol, indorfútbol, vóley y básquet en canchas de uso múltiple y en medio de una masa infantil que, aun así, sabía cuál era su pelota, quiénes sus compañeros de equipo y quiénes sus rivales. Los recreos que fueron para jugar los trompos, zumbambicos y yoyos, las bolillas, la sierra, los checos, al pepo, tres en raya (dibujado sobre el piso) y para volar cometas. Los recreos para conversar de los estilos de castigar de los profesores y sobre los cuales casi nunca se contaba en casa para evitar que los padres expresaran su acuerdo con ellos: “porque debes haberte portado mal” e inclusive se produjera la repetición del castigo. Recreo para degustar chupetes, alfeñiques, caramelos de limón y los alimentos que los papás ponían en la capacha (cesto o bolsa). Y tras los recreos, volver a las aulas que implicaba pasar a la pizarra y demostrar que se había aprendido lo que a diario se enseñaba: las tablas de multiplicar, ortografía y caligrafía, lectura, amor a la patria grande y chica, buenos modales y más; escribir usando pluma, tintero, tinta y secante; dibujar con lápices de colores, asistidos con reglas, escuadras, compases y borradores. Y no faltaba un pequeño huerto, donde se sembraban y cosechaban hortalizas. En fin, ¡qué tiempo, qué calidad de profesores, qué buena formación!
El desfile y todo lo que sucedió antes y después para celebrar los 70 años de la querida y siempre recordada escuela San José, no se borrará jamás. Nuestro eterno homenaje a ella que pasó por nuestras vidas con gran suceso y marcó el inicio de futuros profesionales, agricultores, artistas, militares, policías, deportistas, ganaderos, educadores y… fundamentalmente de ciudadanos de bien: honorables, agradecidos y de servicio a los demás. ¡Feliz aniversario josesinos!
