Opinión

Mexicano crea observatorio para ver estrellas entre rascacielos en Rotterdam

David Morales Urbaneja
(EFE)

ROTTERDAM. El arquitecto mexicano Santiago Borja, que expone desde hoy en la Semana del Arte de Rotterdam, ha transformado el techo de la casa-museo Sonneveld en un observatorio que aísla al visitante del bullicio de la gran ciudad y le permite centrarse en la contemplación del cielo y las estrellas.
Esta intervención artística se lleva a cabo en Sonneveld, una casa que en los años treinta fue considerada vanguardia de la arquitectura moderna y que ha sido reconvertida en museo.

Borja desafía la arquitectura moderna usando el esoterismo.
Para ello ha colocado una gran carta astral en el suelo de la azotea y construido encima una techumbre hexagonal a base de caña, una técnica que, según declaró el autor a Efe, es “tradicional en el norte de Europa”.

La obra es un homenaje a Helena Blavatsky, cofundadora de la Sociedad Teosófica.

“La idea es desafiar los cánones modernistas del techo plano y de simplicidad para construir este espacio íntimo pero al mismo tiempo en el exterior”, dijo.

“Uno de los presupuestos de la arquitectura moderna era romper con la historia, hacer lo que ellos llamaban la ‘tabula rasa’, pero en realidad eso no es posible”, agregó.

Su argumento es que siempre hay residuos y trazas que tienen que ver con creencias, tradiciones e ideologías.

“La techumbre que añado es una manera de incorporar la tradición a un edificio que pretende ser totalmente moderno, reflejando un contraste muy evidente”, explicó Borja.

A esta confrontación de estilos hay que añadirle el componente esotérico, reflejado en la carta astral dibujada en el suelo del observatorio.

“Pintores de las vanguardias abstractas como Kandinsky, Mondrian o Malévich tenían en común creencias esotéricas, y los elementos de esta casa son también vanguardistas, con sus colores puros y su funcionalidad”, señaló.

La obra de Borja, que aún estaba en construcción horas antes de su estreno, se erige en medio de la grandiosidad de Rotterdam, cuyos altos rascacielos desafían la gravedad día a día.

La techumbre de caña elimina la vista del resto de edificios y hace elevar la vista hacia el cielo, mientras que unos bancos de madera incitan a los invitados a sentarse para disfrutar de la noche en un ambiente de relajación y sosiego.

La muestra no solo permanecerá abierta durante la Semana del Arte de Rotterdam, sino que podrá ser visitada hasta el 22 de mayo.

Borja volverá a exponer otro trabajo dentro de ocho meses en Arizona (EEUU), donde llevará a cabo un proyecto de reconstrucción de ruinas arqueológicas.

La segunda jornada de la Semana del Arte de Rotterdam, volvió a acoger a centenares de visitantes.

En el AVL-Mundo, el artista Anthony Nestel proyectó una serie de vídeos que reflexionan sobre la relación entre la sociedad individualista y la religión; mientras que Joep van Lieshout expuso máquinas industriales transformadas en esculturas contemporáneas, con formas de las más variopintas.

En una de ellas, que despertó la curiosidad de los asistentes, dos conjuntos de alambres con formas de robot y situados en un hangar parecían discutir el uno con el otro.

A través de unos altavoces instalados en la base de las plataformas, las máquinas hablaban entre ellas e incluso una de ellas parecía llorar con un dispositivo que despedía agua a través de uno de sus ojos, invitando a reflexionar sobre el cada vez mayor parecido entre las máquinas y los humanos.

Las opiniones vertidas en el medio son de responsabilidad del autor.