Economía

Mercados de Bogotá y Pereira comercializan calcetines imbabureños

La CFN entregó más de $1.570 millones para el desarrollo de las industrias manufactureras en los últimos siete años.

GUAYAQUIL. El sonido traqueteante de millones de agujas mecanizadas ensordece el ambiente. El bullicio de las hiladoras de calcetines que operan en Gardenia no incomoda en nada a sus directivos, por el contrario, simboliza que el bienestar económico para sus colaboradores está asegurado. En aquellas instalaciones, ubicadas en el sector de San Roque, en Atuntaqui (Imbabura), trabajan más de 150 personas en la confección diaria de 200.000 pares de calcetines. Los textiles tienen entre sus principales destinos a Bogotá y Pereira en Colombia (1,8 millones de pares de docenas se envían anualmente al vecino país mensualmente); y a Guayaquil, Cuenca, Quito e Ibarra, en Ecuador.

“La Corporación Financiera Nacional nos está ayudando en el proceso de expansión de nuestra empresa. Queremos ampliar nuestras ventas en el país para sustituir importaciones y a su vez ganar más espacio en el mercado colombiano”, indica Gardenia Recalde, quien junto a su esposo Luis Aguirre fundaron esta empresa hace cuatro décadas. Los montos que han recibido de CFN se han destinado para la adquisición de maquinarias y la compra de insumos. En el negocio de los textiles, puntualiza la emprendedora, las dinámicas comerciales se basan en entregar productos para recibir el pago a corto y mediano plazo, de allí que también los créditos de CFN le han servido a Medias Gardenia como parte de su capital de trabajo para mantener operativa su planta industrial.

El consumo de calcetines importados en Ecuador es un negocio que movió $7 millones el año pasado. Pero los industriales nacionales lograron, como contraparte, vender $ 8,3 millones en calcetines para los mercados de EE.UU. (como Ingesa, que elabora panty medias de nylon), de Colombia, Perú, Panamá, México, Chile, Venezuela, El Salvador, Bolivia, entre otros.

Para Gardenia Recalde, la principal herramienta para ampliar sus clientes tanto nacionales como internacionales es apostar por la calidad. El ejercicio ha ido desde la mejora continua de la costura de cada calcetín hasta la optimización en el uso de los desechos de sus procesos productivos. La emprendedora comenta que su siguiente paso en la ampliación de su catálogo es la confección de calcetines con fibras textiles derivadas del bambú o las del tipo hidrofóbicas, que tienen un efecto de impermeabilidad en las prendas.

Para María Soledad Barrera, presidenta del Directorio de CFN, la innovación de los procesos industriales es vital para el cambio de la matriz productiva. Entre el 2007 y lo que va del 2014, las colocaciones al sector manufacturero alcanzaron los $USD 1.580 millones. En el caso específico de la industria textil, en lo que van del año se han colocado más de $10 millones, cantidad mayor a la colocada en el mismo periodo del año pasado. (CFN/La Nación)