Opinión

MENTIRAS HISTÓRICAS

POR: ERNESTO VERNAZA TRUJILLO/ Guayaquil

Una cosa es la historia del Ecuador que se enseña en el colegio, llena de falsedades y dudosos hechos ensalzados a fin de crear un tonto orgullo nacional y otra muy distinta es la historia del Ecuador escrita por académicos serios que no relata sucesos inverosímiles o inciertos ni pretender endiosar personajes a costa de ideas preconcebidas.

Los niños en general tienen una asombrosa disposición a creer con facilidad tonterías, de lo que se aprovecha el ministerio de educación para meterles dinosaurios por liebre a los pobres educandos.

Enrique Ayala Mora, a través de un estudio minucioso, en su libro “Mentiras, Medias verdades y polémicas de la historia” relata a sus lectores que la historia en general y la del Ecuador en particular está llena de polémicas, ficciones y medias verdades. Creíamos que lo aprendido eran episodios inmutables hasta que llegaron estudios que cuestionaron su fundamento.

El autor aprovecha para decirnos una mentira, que el 10 de agosto de 1809 fue un grito libertario.

Razón tenía Enrique Jardiel Poncela en acuñar la frase “la Historia es la mentira encuadernada” ocurre en el sistema educativo, en ciertos medios, en WhatsApp y hasta en los discursos patrióticos. Se dan versiones falsas del pasado como si fueran verdad.

Nos han mentido tanto: Abdón Calderón no murió gloriosamente en el Pichincha; García Moreno no fue asesinado por un marido celoso; los cascos de los vikingos no tenían cuernos aunque algunos de ellos si los llevaban por dentro; Van Gogh no se arrancó la oreja entera; no existen evidencias de que Cervantes fuera manco; a Newton no le cayó una manzana, el que se intoxico con una manzana fue Adán; Walt Disney no sabía dibujar; Napoleón no era enano; Julio Cesar no nació de Cesárea; Herman Cortez nunca quemó naves; Darwin jamás dijo que descendemos del mono; la revolución de octubre fue en noviembre; la frase ”elemental mi querido Watson” no aparece en las novelas de Conan Doyle; los reyes magos no eran tres. ¿sigo?

Y para aquellos que piensan en Simón Bolívar como un ejemplo digno de imitarse, aquí el texto de la carta que le escribe al general francés Luis Perú de Lacroix en 1828 dos años antes de morir, indicándole como debe ser un político y señala: “La hipocresía, la mala fe, el arte del engaño y de la mentira que se llaman vicios en la sociedad, son cualidades en política y el mejor diplomático, el mejor hombre de estado es el que mejor sabe ocultarlos y hacer uso de ellos”.

Reprochable consejo, lamentablemente seguido por nuestra clase política.

Concluyo con una frase del poeta Antonio Machado: “¿Dijiste media verdad? Dirán que mientes dos veces si dices la otra mitad.