Opinión

Medir fuerzas

Luis Hidalgo Vernaza

luishidalgov@gye.satnet.net

Para el viernes 1 de Mayo están programados una serie de actos para conmemorar el Día del Trabajo, fecha que por tradición no sólo en Ecuador sino en todo el mundo, sirve para que la clase obrera manifieste de diferentes formas sus inconformidades o complacencias con el gobierno de turno y las políticas que este aplicando.

Los actos más importantes se ponen de manifiesto mediante marchas cuyas características son pancartas con escritos alusivos no sólo a la fecha que se conmemora, sino a lo que este afectando a la clase trabajadora; igual buscan alcanzar alguna nueva conquista que se estime legal y que contemple un derecho que ha sido vulnerado.

El actual gobierno prácticamente desde su inicio estimó que la fecha no sólo debería ser un día de fiesta para los trabajadores, sino que se debe aprovechar para demostrar el apoyo o aceptación que tiene el régimen, y a su vez el termómetro mediante el cual poder medir como están las políticas que se están aplicando o piensan imponer a futuro.

Para el viernes 1 mayo se tienen programadas dos marchas, la que promueven los trabajadores que pertenecen ha ciertas Confederaciones o Agrupaciones que ya son tradicionales en el país, y las de última data que han sido auspiciadas por el gobierno o los movimientos políticos que lo apoyan.

El Presidente, por otra parte en su última sabatina, acusó a grupos de oposición de estar en movilización permanente en contra de su gobierno, por lo que es necesario demostrar que “son más” lo que lo apoyan, razón ésta por la que hace un llamado para que los sindicatos, estudiantes y políticos adversos palpen cual es la realidad en el país. Se insiste en que se está ante una situación muy parecida a la que se vive en Venezuela, por lo que se deduce que tiene información que muchos desconocemos.

Las Marchas programadas no deben ser bajo ninguna circunstancia métodos para medir fuerzas. Es sumamente peligroso el que por circunstancias impredecibles se puedan ir de las manos; peor aún cuando en una de ellas se programa la participación del Primer Mandatario, algo que no se recuerda que se haya dado en anteriores ocasiones.

Si se quiere dar un mensaje a la clase trabajadora, el gobierno cuenta en los momentos actuales con todo un aparataje de Medios para hacerlo. Podría ser un saludo desde el Palacio de gobierno, pero por ninguna circunstancia participar a favor de una de las marchas en detrimento de la otra. El hacerlo es crear más antagonismo del que ya se percibe, asunto no aconsejable cuando el país afronta una crisis económica, donde lo que debería haber es unión entre las clases trabajadores, patronos y gobierno.

El papel del gobierno debe ser el de oír y no confrontar. Mucho de los reclamos con seguridad estarán dados por lo aprobado en la última Ley de Justicia Laboral y Reconocimiento del trabajo en el Hogar. Los jubilados estiman que el no pago del 40% al IESS los afectará; por su lado los empresarios y trabajadores miran con procuración algunos de los cambios introducidos en la parte laboral.

Es de esperar que en el país exista entera calma este Primero de Mayo. Los problemas que se tienen por delante y a futuro no son como para crear caos o zozobra, lo que no beneficiarán a nadie y más vale pueden perjudicar a muchos.

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