Opinión

“MEDICINA COMERCIAL”

Gabriel Navas Vinelli (Gueiby)

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Muchos de nuestros galenos, hoy en día, practican la “Medicina Comercial” sin siquiera ruborizarse: una vez que han cogido “la presa” (entiéndase paciente)  empiezan a “timbrar”, muchas veces cogiéndolos como “giles”.

Primero, por lo general,  a la recepcionista o empleada,  sin que  tenga título, se la llama enfermera o licenciada.  Ella es quien decide por el médico,  a qué hora lo puede atender, lo cual está bien ya que ella maneja la agenda.     Pero si el paciente o la paciente pide que le consiga un turno en una hora apropiada por sus ocupaciones, ella  -sueltas de huesos- le dice:  “Venga no más, que yo lo intercalo”, método muy usual casi en todos los consultorios: esta es una forma de irrespetar los turnos de los demás,  pero la consigna es no perder al cliente o “presa”.

Otra simpática manera de hacer parecer que el galeno tiene muchos pacientes es citarlo a una hora  y aparecerse por lo menos con una hora de retraso.  ¿Será para tener la sensación de que está llena su sala?

Los impacientes pacientes que han asistido a  la consulta, no tienen más que  ojear o leer noticias viejas, de revistas viejas, de las que están llenas las salas de espera. Estas revistas están impregnadas de virus y bacterias de todas las enfermedades transmisibles por contacto.  Qué bueno sería recolectar todas las revistas y periódicos viejos de los consultorios y donárselos a los chamberos, sin que se le ocurra a algún galeno o “enfermera” cobrar por estos desechos.  Qué bueno sería que los laboratorios médicos repartieran a los galenos y a las  “enfermeras”, recepcionistas  y pacientes el  “Manual de Carreño”.

Gracias a Dios, no todos los doctores aplican la “Medicina Comercial”, hay muchos que llevan muy en alto el juramento hipocrático. Los que practican esta “rama” de la medicina trabajan en “llave”:   por lo general mandan al paciente a hacerse exámenes que en muchos casos no necesitan, ya  que los laboratorios les dan su tajada; además muy pocas veces recetan medicamentos genéricos.  ¿Por qué será?  Además hay otros médicos que cuando ven que la “presa” tiene buena billetera o buen seguro internacional los ingresan a las clínicas para hacerles exámenes más minuciosos, es decir más caros, a lo mejor también reciben otra tajada.

Antes de despedirme, mi aplauso a los facultativos  que cumplen con la ética del juramento que hicieron, quienes con  su talento y dedicación genuinos,  salvan muchas vidas.

Espero que mis amigos médicos no se tomen a pecho este artículo. Tengan la plena seguridad de que no es con ellos.

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