Opinión

Me equivoqué.

Ab. Luis Hidalgo Vernaza/Guayaquil

 

 

Debo reconocer que me equivoqué en entregas anteriores cuando indiqué que el país era una verdadera olla de grillos y que estábamos como palo de gallinero. Errado totalmente.

Los calificativos fueron ofensivos. La olla de grillos la tenemos en la asamblea, en una clase política que es de lo último. Con gente incapaz, ignorante, cuyo aporte al país es menos que cero. El calificativo de payasos es humillador para quienes ejercen esa profesión. El palo de gallinero es la consecuencia de la inopia del pueblo.

El grillar que tiene el insecto en invierno no difiere mucho de lo que se escucha en la asamblea. Diariamente, se reúnen para no aportar nada, solo hay una confabulación manifiesta, con mayor efervescencia por las próximas elecciones.

El caso Olón pasó a segundo plano, aunque hay una comisión que se conformó para rebuscar algo con que joder. Se dio paso entonces al artículo de Jon Lee Anderson, individuo que escribe en The New Yorker, que por ahora es la trama de actualidad. Hasta se olvidaron de la chica Abad, caso supuestamente cerrado para el grillo con la negativa del enjuiciamiento penal. Aunque la abstención del Procurador hará retomar la joda.

Los comentarios de Noboa sobre sus colegas de Colombia, Argentina, El Salvador, Chile y la excepción que hizo de Lúla, cayeron lindos para la masa de la asamblea. Temprano en la mañana del jueves, cuestión no muy frecuente, aprobaron un cambio del Orden del Día para resolver sobre las declaraciones del Presidente. Se mencionó formular la inhabilidad mental por tener signos de autismo, como si fuera una enfermedad y no una condición. ¿Tremendita cretinada, ¿cómo así no lo notaron cuando fue presidente de la Comisión Económica de la Asamblea?

En el recinto del Legislativo, se escuchó cómo vociferaba una pobre mujer ignorantona, sin mayor cultura, extraída de quien sabe de dónde, lanzando una serie de calificativos y muchacheando al presidente, claro, ella debe ser una persona recorrida. Para eso es que sirven en esa asamblea.

Terminado el punto que se convocó para tratar las declaraciones del Presidente a un periodista extranjero, tomaron la decisión con la aprobación de la nueva troncha, de pedir disculpa a los gobiernos amigos, arrogándose atribuciones que no le competían. Ningún vocero de los presidentes de los países a los que Noboa ofendió, no ha dicho ni pío.

Indudablemente, se inició la campaña para las próximas elecciones, y el propósito de esa mayoría que integran Correístas, Socialcristianos y Construye es hacer descender la popularidad alcanzada por Noboa. Las artimañas, producto del amarre, estarán a la orden del día. Les importa un comino la situación económica y de seguridad del país. Están más preocupados de que no se exhiban pollos a la brasa que de dictar leyes que reformen, por ejemplo, el Código integral Penal.

La credibilidad de la Asamblea se ha mantenido en rangos mínimos. Sólo un 15% de los ecuatorianos cree en los asambleístas.

La decisión del pueblo en la última consulta popular la han metido a la congeladora, típico de cuando se conforman comisiones, no les interesa el pronunciamiento del pueblo.

“Un hombre malo es capaz de quemar su propia nación hasta los cimientos, para poder gobernar sobre las cenizas” Sun Tzu. Esos son nuestros políticos.