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Mayoría de las ciudades brasileñas no está preparada para hacer frente a fenómenos meteorológicos extremos

RÍO DE JANEIRO,  La mayoría de los municipios brasileños no están preparados para hacer frente a fenómenos meteorológicos extremos como los que afectan estos días el estado de Rio Grande do Sul, según una encuesta realizada por la Confederación Nacional de Municipios (CNM) a las propias administraciones municipales y divulgada hoy.

En total, los ayuntamientos de 3.590 de los 5.570 municipios brasileños respondieron a la encuesta ‘Emergencia climática’, realizada entre el 1 de diciembre de 2023 y el 24 de enero de 2024.

A la pregunta de si sus municipios están preparados para un aumento de los fenómenos meteorológicos extremos, el 68 por ciento de los ayuntamientos respondieron que no, el 22,6 por ciento que sí y el 6 por ciento aseguraron que lo desconocen. El 3,4 por ciento no respondió.

La encuesta consideró acciones como la elaboración de planes de mitigación y adaptación, medidas estructurales para hacer frente a emergencias climáticas y la recaudación de fondos como «preparación contra fenómenos climáticos extremos».

«Al considerar las proyecciones climáticas para Brasil, las perspectivas son más desafiantes que optimistas. La CNM quiere llamar la atención del Gobierno federal y de los estados sobre el hecho de que los municipios, especialmente los pequeños y medianos, no pueden hacer frente por sí solos a los costes de la gestión de riesgos y la prevención de catástrofes», agregó el informe.

Según el estudio, la mayoría de los municipios (43,7 por ciento) indicaron que no disponen de un sector o de profesionales encargados de vigilar diariamente y en tiempo real las zonas de riesgo de catástrofes – el 38,7 por ciento dijo que sí.

En cuanto a los sistemas móviles o fijos de alerta de catástrofes, el 57 por ciento de los municipios afirmó no tener ninguno; mientras que el 34 por ciento dijo utilizar la comunicación digital o por SMS; el 19 por ciento, la comunicación local, como la radio o los canales de televisión; el 11 por ciento, otros medios; el 10 por ciento, vehículos con sirenas móviles; y el 5 por ciento, sistemas fijos con altavoces y sirenas.

Para el presidente del CNM, Paulo Roberto Ziulkoski, existe una falta de apoyo a los municipios y de inversión contra las catástrofes naturales, lo que hace que los alcaldes tengan que actuar «prácticamente solos, al límite» de las tragedias.

Los datos del Ministerio de Desarrollo Regional muestran que Brasil ha registrado 4.728 muertes causadas por catástrofes naturales en poco más de tres décadas, de 1991 a 2022.

El año con más muertes fue 2011, con 957 víctimas, cuando las fuertes lluvias azotaron la región montañosa de Río de Janeiro. Más de 900 personas murieron en ciudades como Teresópolis y Nova Friburgo como consecuencia de corrimientos de tierra, inundaciones y aludes de lodo, entre otros.

Hubo un aumento del 326 por ciento entre 2021 (93 muertos) y 2022 (397 víctimas), el periodo más reciente de datos recopilados por el ministerio con los estados. Las catástrofes relacionadas con la lluvia mataron a un total de 4.040 personas en ese periodo.

Fuente:  XINHUA