Opinión

Mauricio Macri busca con urgencia volver al pasado

Autor: Agustín Bottinelli/Argentina.

Lo que vendrá. Su plan de rescate de sí mismo se basa en un regreso al pasado, es decir, reunir nuevamente a los líderes del radicalismo y la Coalición Cívica que fueron los artífices de Cambiemos.

Se acabó el tiempo. Mauricio Macri decidió tomar el toro por las astas y mostró su cansancio de que le lleven encuestas agoreras pero ninguna solución. Sabe que dentro de Cambiemos se están debilitando las columnas fundadoras y un quiebre puede significar la despedida de su posible reelección. Su plan de rescate de sí mismo se basa en un regreso al pasado, es decir, reunir nuevamente a los líderes del radicalismo y la Coalición Cívica que fueron los artífices de Cambiemos.

Ahora el Presidente quiere reconstruir los pasos para reproducir el éxito de 2015 y para eso debe volver a reunir aquella mesa chica que lo llevó a la Casas Rosada. Esta vez, sabe que sus aliados más fuertes, los radicales, están enojados por el destrato de Marcos Peña y sus hombres y mucho hablan de abandonar Cambiemos y entablar un diálogo con Roberto Lavagna. Macri tiene que abortar este éxodo y volver a confiar en sus aliados. Ante estas urgencias, el asesor del jefe de estado, el ecuatoriano Jaime Durán Barba, se fue a vivir a una de las casitas de la quinta presidencial de Olivos porque supone que hasta las elecciones sus consejos hacia el presidente deben ser continuos y estar alerta para evaluar las reacciones de la oposición y contestar con prontitud.

Tanto Peña como Durán Barba no confían en los radicales y creen que es poco lo que pueden aportar. El jefe de Gabinete habría tenido alguna que otra discusión con Mauricio Macri al respecto. De acuerdo a los hechos, Peña debió tragarse el sapo y convocar a Ernesto Sanz, Alfredo Cornejo y Gerardo Morales a una reunión privada en Olivos con el objetivo de dialogar con el presidente, recuperar la confianza perdida y establecer la estrategia para que Cambiemos recupere su peso político. Macri les pidió que re reunieran con Nicolás Dujovne para que les explique los detalles del «Plan Primavera» una serie de medidas de choque para intentar recuperar el consumo y detener la inflación al menos hasta fin de año.

La reunión con el ministro de Hacienda fue constructiva porque Dujovne también les dejó claro cuál es la situación de la economía. Precisamente los radicales sostienen que este es el talón de Aquiles del Gobierno y que si no se activa rápidamente el consumo, las posibilidades de ser derrotados en octubre son cada día más grandes.

Macri, aconsejado por sus dos hombres fuertes, no quiso escuchar el reclamo de los radicales que entre ellos sostenían que este desastre económico podía herir severamente al viejo partido. Ahora las cosas se aceleran y por orden el Presidente, hubo otra reunión con los líderes del partido de Alem a la que asistieron Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal, Rogelio Frigerio y el mismísimo Peña que ahora debe ceder terreno a sus caprichos aceptando que con no dejar adelantar la fecha de las elecciones a la gobernadora bonaerense, cometió un error político que les puede costar carísimo. Macri sabe que hay operadores de Lavagna que está convocando a los radicales y que esta semana se harán varias reuniones en Buenos Aires y algunas provincias del Interior.

En el PRO no quieren siquiera considerar al candidato Lavagna, pero en verdad ya comienzan a estar algo más que preocupados por eso las reuniones para analizar este fenómeno no se hacen públicas y se mantiene en secreto para no demostrar que el outsider realmente empieza a inquietarlos con su 50 por ciento de imagen positiva. Recuperar el equipo que ganó las elecciones de 2015 parece ya una obsesión para Macri y no quiere perder a ninguno de sus miembros, lo único que lo tranquiliza es que por ahora, los radicales que siguen dialogando y perteneciendo a Cambiemos, son los que tienen los votos de ese partido. Los disidentes como Ricardo Alfonsín o Federico Storani que ya rompieron con el oficialismo, no mueven el amperímetro de las urnas.

El mes que viene, se reunirá la Convención Radical y allí se decantarán las corrientes y se sabrán qué cantidad de apoyo real ha perdido Macri de sus viejos compañeros de ruta. Muchos piensan en un quiebre del radicalismo entre dos opciones, los macristas o los lavagnistas.

El propio Morales asegura que si el gobierno no escucha y aplica medidas de fondo para paliar la crisis, la Convención puede ser inquietante para Cambiemos y replicar a aquella de Gualeguaychú. Otro tema que quedó por ahora en el aire es de la elección del vicepresidente, algo que debe decidir Macri de forma personal. Los radicales se entusiasmaron cuando desde el entorno presidencial se afirmó que sería un miembro de ese partido. Rápido de reflejos esta vez, Peña se encargó a hablar con Elisa Carrió que no descartaba que fuera un militante de la Coalición Cívica.

«No hay nada decidido», tranquilizó el jefe de Gabinete a Lilita quien solo dijo que el vice que este tema se resuelve en la Mesa de Diálogo de Cambiemos. Definitivamente Mauricio Macri regresa con urgencia a la vieja fórmula que le dio el triunfo aunque ahora con las relaciones debilitadas tiene primero la difícil tarea de recomponer la confianza de sus socios de coalición oficialista y después sumarlos de verdad a la mesa de las decisiones, aunque Peña y Durán Barba se enojen.

SOLUCIONES NO MÁGICAS

El Gobierno prepara una serie de medidas económicas de urgencia para intentar revertir la situación por la que atraviesan los ciudadanos y que incide en su descreimiento en Macri y sus políticas administrativas. Otra vez, el presidente tiene que ceder terreno porque muchas de las medidas que han de implementarse en los próximos días, fueron sugeridas por los radicales y la Coalición Cívica y difieren mucho con el pensamiento de Macri y su apuesta al libre mercado. Carrió quiere poner en funcionamiento un control de precios para lo que ha presentado un proyecto llamado «Ley de góndolas».

Otra opción es la de rescatar el kirchnerista plan del «Ahora 12» acotado a los electrodomésticos y un in de semana por mes. Por otro lado la Anses pondrá en marcha un sistema de créditos para el consumo por un monto de cien mil millones de pesos. Tan vez estas medidas atenúen la crisis, pero no alcanzarán para revertir el voto de los desencantados con Macri al que le adjudican ser el autor de una mala política económica que no les permite llegar a fin de mes con sus salarios y ven como pierden poder adquisitivo cada día.