Opinión

Material educativo para guarderías

Cuando en su empresa supieron que Rosine Kiema estaba embarazada, solo tardaron diez días en despedirla. Pero esta mujer que a los ocho años ya compraba cacahuetes a granel para luego revenderlos en paquetitos en la calle y que se fue a Niamey ella sola para estudiar con la ayuda de una beca, no es de las que reculan. Tras dar algunos tumbos, en enero de 2018 decidió poner en marcha su idea. Por propia experiencia había detectado la falta de material educativo en las guarderías y aulas de preescolar de su país, así que se dijo, ¿y por qué no lo fabrico y lo vendo yo misma? Así fue como nació BiiBop.

Junto a otra socia, Kiema visitó a costureras, artesanos, carpinteros y tejedores. Recorrió el país de punta a punta para descubrir el mejor algodón, la lana más suave y las calabazas más redondas. Hasta llegó a los países vecinos si algo no la convencía. Y contactó con el Gobierno, las ONG y las agencias de Naciones Unidas que se ocupan de la protección de la infancia. Todo cuadraba. Había una demanda no cubierta y ella podía satisfacerla. Dicho y hecho. “Nosotras valorizamos el faso danfani (una tela local), usamos la mejor madera y damos trabajo a una veintena de personas”, asegura con orgullo Kiema mientras muestra sus puzles geométricos, sus grandes cubos y sus marionetas. Todo marca BiiBop.

Fuente:  El Paìs.com