Más sabe el diablo por viejo que por diablo
Dr. Jorge Alberto Norero González/Guayaquil.
Dice el viejo refrán que «más sabe el diablo por viejo que por diablo». La sabiduría no proviene únicamente de la inteligencia, sino, sobre todo, de la experiencia. Los años enseñan a distinguir entre la improvisación y la estrategia, entre las coincidencias y las decisiones cuidadosamente calculadas.
Con esa premisa resulta inevitable analizar el escenario político que comienza a configurarse en Guayaquil de cara a las próximas elecciones seccionales.
El Partido Social Cristiano, bajo el liderazgo histórico de Jaime José Nebot, ha puesto sobre la mesa, al menos hasta ahora, dos nombres para la Alcaldía de Guayaquil: Cynthia Viteri y Andrés Roche. Ambos fueron parte de la administración municipal y ambos representan, en esencia, una misma escuela política.
La primera dejó una administración que continúa siendo objeto de críticas y cuestionamientos por parte de diversos sectores ciudadanos. El segundo también enfrenta interrogantes sobre su gestión al frente de la ATM y de la Aerovía, asuntos que forman parte del debate público y merecen ser evaluados por los electores.
Frente a este panorama surge una pregunta inevitable: ¿a quién beneficia que dos figuras de una misma corriente política compitan por un mismo espacio electoral?
La experiencia enseña que cuando un mismo sector divide su electorado, abre oportunidades para sus adversarios. En política, la fragmentación del voto rara vez es un detalle menor; muchas veces termina definiendo una elección.
Mientras tanto, los demás actores políticos observan el escenario. El correísmo intentará capitalizar cualquier división de sus rivales, y el candidato que presente el movimiento oficialista también buscará consolidar su propio espacio. Al final, será la ciudadanía quien determine si la dispersión del voto modifica el equilibrio político de Guayaquil.
El análisis de las precandidaturas apenas comienza. Todavía pueden producirse alianzas, renuncias o cambios de estrategia. Sin embargo, la primera jugada ya está sobre el tablero, y quienes hemos observado durante décadas la política ecuatoriana sabemos que pocas decisiones relevantes responden al azar.
Como dice la canción, podrán ir por sendas distintas. Pero sus trayectorias nacen de un mismo tronco político y responden a una misma historia.
Por eso, hoy más que nunca, cobra sentido el viejo refrán: más sabe el diablo por viejo que por diablo. La experiencia no garantiza tener siempre la razón, pero sí permite reconocer que, en política, detrás de cada movimiento suele existir una estrategia que solo el tiempo termina por revelar.
Semper Fi.
