Economía

Más gasto público es una tarea ineludible para el Gobierno después del paro

Luego de las violentas manifestaciones que duraron casi tres semanas, las prioridades del Ministro de Economía tienen que cambiar.

Las pérdidas económicas y la fractura social que se generaron luego de casi tres semanas de protestas, obligan al Gobierno de Guillermo Lasso a establecer un cambio de timón en su manejo de las cuentas públicas.

La meta de llegar al superávit fiscal hasta 2025 debe borrarse del panorama. Además, a corto plazo, se suman exigencias de varios sectores para “abrir la llave” del gasto público para evitar que el descontento social se reactive.

Oswaldo Landazuri, analista económico y empresario, dijo que el Gobierno tiene que hacer una lectura correcta de lo que el Ecuador buscaba cuando lo eligió.

“Se quería dejar atrás el pasado, pero eso no significaba implementar un modelo que la mayoría no quería. Ese modelo se ha basado en acuerdos comerciales y por otro lado equilibrio fiscal. Eso es lo único que le propuso al país”, argumentó.

Según Landázuri, Lasso y su administración se dejaron llevar por un ansia de arreglar el déficit fiscal de manera rápida. Pero eso tiene riesgos cuando el Estado se empieza a ausentar de temas importantes como salud y obra pública.

“Se necesita un Estado fuerte y eficiente que tiene que estar en salud, en educación, en seguridad social. No en bancos, aseguradoras, no un Estado empresario. Pero tampoco un Estado que le deje sin medicinas a los hospitales. Un Estado ausente le abre la puerta a caudillos populistas que dicen presente y utilizan esas necesidades”, puntualizó.

Transferencia necesaria
Fausto Ortiz, exministro de Economía, explicó que veníamos con un Gobierno frenado, que, a pesar de tener mayores ingresos, no lanzaba el dinero a la economía. En concreto, se habla de $1.300 millones adicionales en impuestos y otros $1.200 millones por los altos precios del petróleo. A eso, se suman los $940 millones que se recibieron del último desembolso del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Esos recursos se deben transferir inmediatamente para cubrir atrasos (que bordean los $2.700 millones), hacer obras viales emergentes, entre otros. El objetivo no solo es dinamizar la economía, sino dar el mensaje de que el Estado “no se guarda el dinero” y se preocupa por los ciudadanos.

De acuerdo con Ortiz, eso ya se comenzó a hacer. Por ejemplo, en el Ministerio de Economía ya se registró un pago adicional de $1.000 millones para el IESS, pero todavía no se hace efectivo tal vez a la “espera de un cambio de ministro”.

Déficit estructural
El hecho de gastar inmediatamente todos los ingresos extraordinarios, sin embargo, impide cubrir el creciente gasto público. Esto incluye el paquete de al menos $1.000 millones adicionales en subsidios y ayudas acordado con el movimiento indígena. Eso se suma a los más de $3.000 millones que ya se tenían previstos en bonos, subsidios de combustibles, entre otros.

Por eso, uno de los retos del Ministro de Economía será buscar cómo financiar el déficit fiscal de entre $2.000 millones y $2.500 millones hasta finales de 2022. Además, de cara a los próximos tres años, las proyecciones también deben incluir un déficit permanente en los mismos niveles.

Se puede buscar aumentar los ingresos petroleros a través de concretar la renegociación de las preventas petroleras vigentes y un aumento de la producción.

Pero, Diego Olmedo, economista y empresario, consideró que, en el caso del aumento de la producción, no hay un ambiente propicio, sobre todo después de la derogatoria del decreto 95. Por eso, la opción real es recuperar y mantener los niveles en 500.000 barriles diarios. A la par se espera que los altos precios se mantengan para compensar.

Por el lado tributario, ya no hay espacio para más reformas que generen más impuestos. El aumento de la recaudación solo dependerá de que las actividades económicas se recuperen del golpe del paro y crezcan.

Gasto improductivo
Aunque siempre que se tocan los precios de los combustibles se produce un estallido social, Landazuri recalcó que se tiene que seguir dando la batalla para eliminar los subsidios. Pero para eso se debe convencer, sobre todo a las comunidades indígenas, que los recursos se usarán de mejor manera para su beneficio.

“No hay otro camino que utilizar los recursos de los subsidios para el desarrollo agrícola, para la alimentación y la infraestructura educativa. Eso serviría para desactivar a liderazgos tan nocivos como el de Leonidas Iza”, aseguró.

Otro tipo de gastos improductivos están en la nómina estatal y en las compras públicas; pero reducirlos se vuelve cuesta arriba, según Olmedo, debido a que el Gobierno de Lasso es débil y sin ningún tipo de apoyo político.

Esto último se pudo observar cuando el solo hecho de publicar un decreto con directrices para optimizar el gasto, durante el pasado 20 de junio de 2022, provocó rechazo de políticos, movimientos sociales y ciudadanos. (JS)

 

Diario La Hora