Economía

Más empleo y más emprendedores formalizados están detrás del éxito de las Sociedades por Acciones Simplificadas (SAS)

Con esta figura societaria, que está vigente desde mayo de 2020, se reducen al mínimo los trámites para crear una empresa.

En apenas un poco más de dos años, desde que entrara en vigor en mayo de 2020, las Sociedades por Acciones Simplificadas (SAS) cambiaron radicalmente el entorno corporativo ecuatoriano y la forma cómo se crean o constituyen empresas en el país.

Según Carlos Loaiza, presidente de la Cámara de Comercio de Quito, una compañía requiere al menos 48 días  y más de 11 procesos para constituirse en el país. Con las SAS, el tiempo se reduce a dos o tres días como máximo; se eliminan intermediarios que no aportan valor añadido, como los notarios. El proceso se puede hacer completamente en línea (incluyendo la obtención del Registro Único de Contribuyentes (RUC), entre otras ventajas.

“Las SAS se han convertido en el tercer o cuarto mayor generador de empleo en el Ecuador. Y esto contribuye a tener una competencia formal que dinamiza el comercio y otras actividades económicas”, dijo Loaiza.

Salto a la formalidad

La emprendedora textil Norma Ballesteros explicó que, en medio de la pandemia, la figura de las SAS le permitió formalizar su taller e incluso llegar a convertirse en proveedora certificada en el sector público.

“El trámite es muy fácil y no se necesita capital mínimo. Me formalicé y pude acceder un crédito para crecer de 3 a 8 empleados en el último año. Gano más ahora que cuando estaba como informal”, puntualizó.

Según las últimas estadísticas de la Superintendencia de Compañías, desde mayo de 2020 se han creado 21.710 empresas bajo la figura de SAS. De ese total, alrededor del 34% correspondía a negocios informales y precarios que dieron el salto con éxito a la formalidad.

Ecuador ha sido tradicionalmente un país con uno de los más bajos promedio de generación de compañías en América Latina; pero desde la implementación de las SAS, el promedio mensual pasó de 800 nuevas empresas a más de 1.900 en marzo de 2022.

De acuerdo con un análisis del Banco Mundial, las SAS han sido atractivas para todo tipo de empresarios por su facilidad de incorporación a un costo cero y su flexibilidad de operación, entre otras ventajas.

A través de una encuesta realizada por la Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros (Supercias), se conoció que los empresarios que realizaban algún tipo de actividad económica antes de convertir su emprendimiento en SAS optaron por este modelo societario para mejorar la imagen de sus emprendimientos; acceder a créditos para fortalecer y expandir sus negocios; y poder afiliar a sus empleados a la seguridad social.

Empleo de calidad

Uno de los mayores problemas de la economía ecuatoriana es el empleo informal y precario; pero uno de los mecanismos más efectivos para enfrentarlo es abaratar los costos de volverse formales.

Según el economista y emprendedor Andrés Donoso, esto se puede ver de manera contundente en las cifras que ya generan las nacientes SAS. Así, por ejemplo, el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) ha registrado 25.515 nuevas afiliaciones de este tipo de empresas.

“Esto significa empleos de calidad, con todos los beneficios de ley; pero sobre todo generados por emprendimientos o microempresas. Esto es un salto de calidad para el país”, puntualizó.

En términos de aportes al IESS, las SAS han pagado más de $16 millones en los últimos tres años. Además, en el tema de impuestos, estas empresas han contribuido con más de $218 millones.

Si se desglosa ese aporte tributario, el 42,12% viene del pago del Impuesto a los Consumos Especiales (ICE); el 27,43% por el IVA; y el 25.72% por las retenciones en la fuente.

Lupe Velasco, intendente Nacional de Compañías, reconoció que, por todos estos factores, “estamos hablando de una figura que impulsa y reactiva la economía de una manera real y sostenible”.

El comercio es el sector que más se ha beneficiado con un 26,6% de SAS constituidas del total general, seguido por el sector de actividades profesionales, científicas y técnicas con una participación del 19% en compañías SAS constituidas.

Sin embargo, un 4% de las SAS constituidas están vinculadas a capitales mayores a $1 millón y a la Inversión Extranjera Directa; por lo que todavía hay mucho potencial que aprovechar de esta figura societaria. (JS)

Principales fortalezas

Según Paúl Noboa, abogado especialista en derecho corporativo y docente de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), las Sociedades por Acciones Simplificadas (SAS) tienen tres fortalezas o ventajas principales.

Por un lado, se eliminan barreras de entrada para la formalización de negocios, mediante menos trabas administrativas y burocráticas.

Asimismo, se eliminan barreras de salida, es decir, se simplifican los trámites y los costos en caso de cierre.

Tanto a la entrada como a la salida no se necesita pasar por procesos engorrosos en notaría.

En tercer lugar, la normativa deja mayor amplitud y libertad para fijar las reglas del juego de acuerdo con las necesidades operacionales de cada empresa.

La Superintendencia de Compañías, en conjunto con la USFQ, han puesto a disposición cuatro módulos gratuitos en línea para aprender más sobre las SAS. Esos módulos están disponibles en: Supercias Educativo – Cursos Interactivos (cursosassupercias.com)

Características de las SAS

1.- Se puede crear por documento privado, sin pasar por un notario, lo cual le ahorra tiempo y dinero al emprendedor.

2.- Su flexibilidad permite que su constitución sea hecha por una o varias personas naturales o jurídicas, a través de un trámite simplificado.

3.- No requiere de un capital mínimo.

4.- Puede dedicarse a cualquier actividad económica, a excepción de bancos y seguros.

5.- Su plazo de duración puede ser indefinido.

6.- La responsabilidad de sus accionistas se limita a sus aportes a la empresa, con lo que se protege el patrimonio de los emprendedores.