Opinión

Mantener la guardia

Por: Yovana Cárdenas Lino

Desde Lima, Perú, para La Nación de Guayaquil, Ecuador.

 

 

 

El presidente Martín Vizcarra informó en la víspera de la decisión del Gobierno de extender hasta fines de noviembre el estado de emergencia nacional decretado como consecuencia de la pandemia del coronavirus. El jefe del Estado informó que la prórroga de esa medida tiene como propósito mantener las disposiciones dictadas para frenar la expansión de la letal cepa viral y, de ese modo, poner a buen recaudo la salud y la vida de la población.

Sin embargo, es inaudito que luego de seis meses de iniciada la pandemia no se tenga un estudio de seroprevalencia, estudios sobre la evolución del virus en grupos etarios y en territorios, y de los índices de contagio por áreas de actividad.

En el país urge la necesidad de aprobar, sin más demoras, los incentivos para la creación de empleo formal, anunciado hace más de tres meses, sobre todo porque la masa salarial está todavía muy baja (en Lima, en el trimestre julio setiembre, está al 67% de su nivel del 2019), lo cual se explica principalmente por la pérdida de empleos de calidad (y aumento del subempleo y el empleo informal) y disminución del ingreso promedio por trabajo.

El Ejecutivo había adelantado que el incentivo sería un subsidio focalizado de seis meses a la planilla de las empresas que recontraten al personal que dejó de laborar o a nuevos trabajadores, con todos los beneficios laborales, pero siempre y cuando se trate de compañías que hayan tenido una afectación económica y para puestos de trabajo con un ingreso medio a bajo. Es saludable que el Gobierno decida optar por aprobar esta medida a través de un decreto de urgencia para así evitar la demora adicional que representaría el debate del proyecto de ley en el Congreso.

La «reapertura» es solo el comienzo. Debemos aprender de los errores cometidos y prepararnos para un complejo y largo proceso de recuperación de la economía. Ello demanda responsabilidad y diligencia tanto del Ejecutivo como del Congreso, algo que, por desgracia, especialmente en el caso del segundo, no se está observando.

La renuncia de Amado Enco a la Procuraduría Anticorrupción ha generado una nueva controversia en el panorama político. Todo apunta a que su determinación de dar un paso al costado se debe a un desacuerdo con algunas investigaciones en las altas esferas del Gobierno. Es más, en su carta deja en claro que se debe respetar de forma irrestricta a la autonomía, competencia y facultades de su institución.

La izquierda y Verónica Mendoza se mantienen; son buenas noticias para este grupo de peruanos que busca un Gobierno para el pueblo a través de una mujer que ha entendido la necesidad de la gente, lejos de cualquier cuestionamiento.