Opinión

¿Maniobras de distracción?

El verdadero soldado no lucha porque odia lo que tiene delante, sino porque ama lo que tiene detrás. En Palacio Nacional han tenido claro hace muchos meses la necesidad de apoyarse en nuestras fuerzas armadas para sacar a flote la 4T.
Lejos quedó el estribillo moreno de desacreditar y señalar al Ejército como responsable de varios de los atropellos nacionales donde aún la mafia del poder, el neoliberalismo, los conservadores y fifís se llevan las palmas aunque hoy se disputen el lugar con el episodio de la Conquista involucrando a España y la santa sede, que ha dado la vuelta al mundo originando algo más que una cascada de memes. No llama la atención que Andrés Manuel López Obrador haya escogido ese día para vociferar y detonar un conflicto latente que abarca el campo histórico, social, racial, ancestral y espiritual constatando una vez más la importancia que le da a los símbolos utilizando el timing para su propaganda mediática. Uno de los símbolos que no debe desgastar es el que ostenta el valor, la entrega, la disciplina y el patriotismo, y es enarbolado por nuestras fuerzas armadas, a las que esta 4T les está exigiendo tareas que podrían ser resueltas por experimentados funcionarios civiles.
Entre las nuevas responsabilidades, que en algunos casos implican sanciones administrativas en caso de no cumplir con los plazos, están el de reclutar y capacitar a los choferes de las pipas de Pemex, escoltar las mismas por las (in)seguras carreteras, reclutar y capacitar a los nuevos elementos de la Guardia Nacional, sembrar miles de arbolitos en nuevos invernaderos, proveer seguridad en instalaciones estratégicas, vigilar los ductos, la construcción de los cuarteles de la Guardia Nacional, la construcción de las pistas en Santa Lucía (¿en coordinación con los franceses?), la operación en labores de seguridad pública, la aplicación del DN-III-E y la lista podría sumar por andar solventando ocurrencias.
Y ante la incertidumbre del panorama económico y el desastre en la seguridad, al Presidente se le agotan las maniobras de distracción. Por la mirilla El postre en la cena de amigos: Olga Sánchez Cordero en Miami con Nielsen preparando terreno por el caos de la migración (des)ordenada.
Fuente: Marcela Gómez Zalce/Mèxico.