Opinión

Los verdaderos héroes…

Dr. Jorge Norero González/Guayaquil

 

 

Daniel Noboa Azín, el día de hoy en su discurso a la nación, desde la asamblea nacional, pidió un aplauso de pie a l@s verdaderos ‘héroes» de nuestra patria, a los militares y policías que en su gobierno han estado en las calles, intentando protegernos de los narcoterroristas y los carteles…

Es cierto que el trabajo de militares y policías es de alto riesgo, requiere entrenamiento, capacitación, equipos, organización, y de excelentes líderes, que impartan con el ejemplo: autoridad, disciplina, lealtad, valentía, conocimiento, destrezas y experiencia, para cumplir con seguridad y profesionalismo sus tareas y misiones…

Por ese trabajo y el riesgo, el Estado paga a los miembros de las Fuerzas de seguridad, su entrenamiento, capacitación, formación, cursos, sobretiempo, ayudas de viaje, rancho, becas, residencia, seguros, etcétera, para que cumplan con total estoicismo y fidelidad, sus tareas, misiones, con sacrificio y valor…

De manera que salir a cumplir con sus tareas específicas, es su obligación, su deber, no hay heroicidad en cumplir con un trabajo en que el Estado ha invertido miles de dólares, y por aquello les entregamos el monopolio del uso de la fuerza, armas, les damos cuarteles, etcétera, etcétera.

Hay que tener claro, que el cumplimiento del deber es una obligación legal, moral, ética en las personas de bien, que están conscientes que por aquello, los ciudadanos honestos pagamos con impuestos, el salario que reciben.

En esta época de incertidumbre y caos, en los principios y valores fundamentales de nuestro Estado Nación, es prioritario señalar quienes son los verdaderos héroes, que podrían hasta ser considerados unos «pendejos», en esta época en donde reina la corrupción, el asalto, la defraudación, la traición, el engaño, la angurrientería.

Por aquello mi homenaje de pie y con enorme e infinita gratitud, a los hombres y mujeres que, con el sudor de sus frentes, se rompen el alma en sentido figurado, para darles de comer a sus hijos, pagan sus impuestos, hacen lo imposible para proteger a los suyos, darles como herencia educación, principios y buen ejemplo…

A los maestros, que sin egoísmos y con mucha ternura y corazón abierto, se entregan en la noble tarea de enseñar y formar.

A los sacrificados médicos, enfermeras, y demás trabajadores de la salud, que muchas veces hasta impagos, lo dan todo por salvar vidas, curar a los enfermos, mantenerse fieles ante las mafias de pillos que merodean por los pasillos de hospitales y dispensarios de salud…

A los funcionarios honestos que son operadores de todos los servicios básicos, hidroeléctricas, estaciones de bombeo, agua potable, recolección de desechos sólidos, refinerías, manejo de oleoductos, plantas industriales, técnicos…. que no son parte de las argollas de delincuentes que como parásitos viven de coimas y pagos de porcentajes, etcétera.

A los empresarios que siguen confiando en la tierra de nuestros abuelos y padres, y siguen generando trabajo, riqueza, oportunidades, pese a que el Estado es un enorme vacunador, que no brinda ninguna garantía peor protección.

A los agricultores, ganaderos, a los artesanos y trabajadores de la pesca, minería, turismo, que no han dejado un segundo de seguir luchando y rogando, que Dios nos proteja de todas esas plagas y bandas, de CRIMINALES y funcionarios corruptos, que nos han robado hasta la esperanza.

Héroes somos todos los que seguimos creyendo en las ofertas de un colectivo de farsantes y habladores, que por tanta ingenuidad más que héroes parecemos estúpidos y suicidas…

No soy malagradecido, todo lo contrario, si cada quien cumpliera con responsabilidad su tarea, nuestra realidad sería diferente, no estuviéramos con estas mafias tan arraigadas y profundas en nuestra sociedad, no existiera tanto jóvenes entregados a las drogas y a la violencia, y podría seguir escribiendo y escribiendo largas paginas… así que le pido señor Presidente, ponga en su radar, quienes son con objetividad los verdaderos NO HÉROES, pero sí ciudadanos de bien, que en silencio son los que sostienen a la República, y les damos de comer hasta usted, que ahora por ser Presidente, le pagamos un sueldo, y su obligación es trabajar con eficiencia y lealtad, y esto para nada es caridad o un favor.

Semper Fi.