Opinión

Los tiempos…

Dr. Jorge Norero González/Guayaquil

La experiencia es el nombre que se le da a los errores, que nos enseña muchas veces hasta con dolor, como se tienen que hacer las cosas, para no volver a cometer esos mismos errores…

Muchas lecciones heredamos de nuestros mayores y de quienes pagaron un alto precio, para que no suframos en carne propia, sangre, sudor y lágrimas.

Los seres humanos, como miembros del universo de seres vivos, somos quizás los únicos necios, que, pese a las advertencias, queremos experimentar en carne propia, que se siente equivocarse arriesgando inclusive hasta nuestras propias vidas…

Unos de esos errores, por ejemplo, son las advertencias de no jugar con juegos pirotécnicos, camaretas, voladores, y pese a campañas para evitar que sobre todo los niños sufran mutilaciones, siempre vemos esos lamentables casos en los medios…

O de no acumular material explosivo en bodegas, lugares sin ventilación, no fumar en gasolineras, y siempre vemos a imbéciles con el cigarrillo encendido, llenando combustible en motos, carros, etcétera…

Por aquello decía un gran pensador, que la estupidez es infinita en los humanos, porque podrán pasar siglos y siglos, y siempre veremos en cualquier tiempo o época, como buscan muchos, diferentes formas para desviar las normas, revelarse por revelarse, y caminar incontrolablemente hasta su propia extinción…

Quien no revisa la historia está condenado a repetirla, sin embargo, no aprendemos que la vida es un proceso de perfeccionamiento continuo, para quienes están conscientes, de que tenemos etapas determinadas que inevitablemente tarde o temprano se deberían cumplir.

Por aquello las etapas son tiempos de todos los metales, colores y sabores. Tiempos de amar, de estudiar, de experimentar, de construir, de expandirse, de reflexión, para concluir en ese maravilloso vuelo fugaz de la vida, en el tiempo de morir…

De cada uno dependerá el éxito o el fracaso de nuestra herencia. Cada uno tiene que ser consciente si fue un buen administrador de los talentos que recibimos y de las oportunidades que se nos presentaron.

Aquellos que se quejan de que la vida siempre fue ingrata con ellos, seguramente esperaron recibir todo gratuitamente. Nuestras acciones son el reflejo de nuestra esencia.

Hay momentos en que la solidaridad, es fundamental para ciertas circunstancias, de ahí que la unión hace la fuerza, la solidaridad y la unión es la cadena más fuerte y poderosa capaz de superar cualquier obstáculo o barrera.

Construir siempre será poner a prueba lo mejor y más sublime de cada uno de nosotros. Lo opuesto destruir, siempre será el más claro ejemplo de que los fracasados y los incapaces, sufren poderosamente sintiendo el éxito y el triunfo de otros, por eso son capaces hasta de matar y arrasar con las huellas y los senderos que, de manera profunda, otros trabajaron y dejaron para la posteridad.

¿Con estas reflexiones, de qué lado de la historia se ubican? Si la mayoría nos ubicamos en el sendero de la construcción, del progreso y superación, entonces con toda seguridad el tiempo de amar jamás se extinguirá hasta el último aliento de nuestras existencias.

Felicidades y muchas bendiciones.

Semper Fi.