Opinión

Los «spots» del primer Informe de AMLO

Autor: Álvaro Cueva  / Mèxico

Hay una tradición macabra en este país: cada que se acerca el 1 de septiembre la televisión y la radio se llenan de spots en los que el Presidente se vende de manera rarísima. Acuérdese de Enrique Peña Nieto acariciando la Banda Presidencial mientras veíamos un derroche de producción con imágenes del señor saludando al papa, a Barack Obama y a un montón de mandatarios.

O de la melancolía de Felipe Calderón afirmando que todavía quedaba mucho por hacer mientras caminaba, solo, por diferentes rincones de Los Pinos. Le voy a decir la verdad: yo no sabía qué esperar de Andrés Manuel López Obrador. Éste no es un presidente común y corriente. Lo vemos a diario en la mañanera, lo escuchamos diciendo frases de color tipo “Me canso, ganso” y no invierte en publicidad. ¿Cómo iban a ser los spots de su primer Informe? ¿Con qué tipo de presupuesto? ¿En qué tono? ¿Con qué textos? Por fin se aclaró el misterio.

Ya están los anuncios del primer año de gobierno de López Obrador y sí vale la pena analizarlos y compararlos. Le voy a describir el primero que vi: la cámara abre con el Presidente, en un plano medio, mirando de frente, con traje y camisa en diferentes tonos de gris, de corbata, perfectamente bien peinado, en un espacio abierto, en un patio muy mexicano, podría ser Palacio Nacional. Su forma de hablar es contundente, firme y en particular dinámica si recordamos la manera como se conduce en la mañanera. Su manejo de manos es impecable. Se nota que alguien lo asesoró bien. La cámara jamás corta, la producción solo consiste en verlo, sin show, sin multitudes, sin efectos especiales. Es solo él y el público. Su discurso es éste: “No es para presumir, pero soy un hombre de palabra.

No he aumentado los impuestos. No he aumentado el precio de las gasolinas, del diésel, del gas, de la luz. No he aumentado la deuda pública. “Lo que aumentó fue el salario mínimo: 16 por ciento. Como no había sucedido en 36 años. También ahora se está entregando más apoyo a la gente humilde, a la gente pobre. Hay bienestar. Los compromisos se cumplen”. Justo cuando don Andrés Manuel termina de hablar, entra la voz de una locutora diciendo: “Primer Informe. Gobierno de México”. La pantalla se vuelve institucional. Destaca la leyenda: “1nforme. Gobierno de México. 2018-2019”. Ojo con el número uno en la palabra informe. Fin del spot. ¿Cuál es la nota? Primero, el contraste. Éste sí es un spot de Informe de gobierno. Nos dan datos, datos, datos. Cero espectáculo, cero estrategia sentimental. Segundo, la producción es de una austeridad admirable. Ahí también hay un mensaje. Tercero, los expertos en imagen pública deben ser los más felices con estos anuncios.

Pocas veces vemos al Presidente de México así, tan ejecutivo, tan competitivo, tan entonado. Y cuarto, que a pesar de esto, López Obrador no se traiciona, sigue siendo él. Utilizar la frase “No es para presumir” como eje conductor es un gran acierto, es muy de él. Parece que al fin estamos viendo un cambio en los spots de los informes presidenciales de este país. Parece que ahora sí estamos rompiendo con aquella tradición tan macabra de vender al Poder Ejecutivo de una manera rarísima. ¿O usted qué opina?