Opinión

LOS SHOCKS DEL FUTURO EN NUESTRO SECTOR AGROPECUARIO

Ing. Pedro Álava González M.Sc.

USA

La angustia física y psicológica que sufrirán nuestros mandatarios en el futuro si permiten que las mismas voces ortodoxas asesoras no le permitan hacer frente a la rapidez de los cambios científicos y tecnológicos en el manejo de los nuevas prácticas y métodos para una nueva y futura agricultura, traerá con el tiempo fracasos innecesarios que ahuyentaran a nuestros campesinos y agricultores del campo por la ninguna rentabilidad de sus cultivos, trayendo graves repercusiones sociales y políticas.

En términos cuantitativos, la agricultura es hoy en día la segunda industria con mayor peso en el PIB, sin embargo, sin una voluntad política de fondear el agro en todas sus facetas para abordar los principales retos del futuro, proponiendo un enfoque integral que apuesten por la innovación y la investigación como piezas sobre las que construiremos las soluciones de mañana.

El aumento de la sequía y el calor extremo que afectan negativamente a la agricultura probablemente representen la mayor amenaza para la civilización en los próximos 40 años. El mayor peligro: sequías extremas sobrecargadas por el cambio climático, que afectan a múltiples áreas de cultivo de granos simultáneamente. El Banco Mundial tampoco es ajeno a las medidas asequibles y económicas que pueden hacer que el suministro de alimentos sea más seguro y resiliente, especialmente para las personas vulnerables y los pequeños campesinos que son los pobres de esta cadena alimentaria.

Ser agricultor en Ecuador no es tarea fácil, es necesario re imaginar la agricultura del futuro en nuestro país porque hemos sido lentos para responder a los cambios en el entorno mundial, y muchos de ellos siguen dependiendo de métodos de producción centenarios anticuados, ineficientes y perjudiciales para las personas y el medio ambiente. Los avances tecnológicos abren la puerta a métodos nuevos, más eficientes y ambientalmente más amigables para producir, procesar, distribuir, consumir y reciclar los alimentos.

Los cambios en la agricultura y la gestión del campo apoyada por la tecnología y la ciencia durante las últimas décadas han sido revolucionarios. El empleo de nuevas tecnologías agrícolas y de vanguardia en la agricultura puede atribuirse gran parte del éxito reciente en la mejora de la gestión y el aumento de las cosechas. El objetivo de la tecnología agrícola es hacer más eficaz y cómodo el trabajo en el campo. Los grandes productores ya no riegan, ni aplican fertilizantes, pesticidas y otros insumos “al ojo” o de manera uniforme en toda la superficie sembrada cuando sabemos que existen texturas de suelos en un mismo terreno donde la capacidad de la retención de la humedad es distinta en una misma finca, o que el intercambio catiónico es diferente, pues bien, el uso de tecnología agrícola avanzada permite aplicar con precisión sólo lo necesario en cada lugar, así como adaptar cuidadosamente el tratamiento a cada planta. Observando a continuación el grafico de la evolución tecnológica aplicada en la agricultura es una herramienta muy útil para sectorizar y dirigir el apoyo a la utilización # 3 conocida como Agricultura De Precisión O Agricultura 3.0

La agricultura de precisión o agricultura inteligente, también llamada Agricultura 3.0, surgió de la necesidad de controlar y gestionar de forma más eficiente todos los insumos que intervienen en la producción de cultivos. La búsqueda de la agricultura de precisión y la tecnología agrícola asociada a ella ha llevado al desarrollo de nuevos métodos y herramientas agrícolas.

La Agricultura 4.0. es El salto de la agricultura inteligente a la agricultura digital conectada es un buen ejemplo de lo rápido que han avanzado las tecnologías de producción agrícola en el cambio de siglo. Tecnologías como máquinas autónomas, robots equipados con sensores, drones y satélites forman parte del nuevo entorno agrícola, bautizado como Agricultura 4.0

la Agricultura 5.0 busca mucho más que maximizar la cantidad de productos. De hecho, su búsqueda es la agricultura de precisión, basada en datos y recursos tecnológicos que posibilitan la producción de diversas formas. En otras palabras, el enfoque de Agricultura 5.0 es:

Contribuir a la salud pública;

Ampliar la capacidad de producción;

Hacer de la agricultura un pilar de la sustentabilidad en el mundo;

Llevar la agricultura al siguiente nivel al profundizar el uso de datos para hacer que las operaciones sean más rentables.

La toma de decisiones en el sector agrícola ahora se basa en datos almacenados en la nube y accesibles a través de herramientas digitales. Con la ayuda de estos datos analizados, los agricultores y otros agentes de la industria pueden tomar mejores decisiones más educadas porque la agricultura 4 está naciendo en una era de omnipresente automatización y conectividad digital. Todos los avances en tecnología agrícola están cada vez más integrados y conectados en red, con el objetivo de optimizar todas las etapas del proceso de producción y mejorar la supervisión, la gestión y el control del negocio.

En conclusión, opino que inducir esta naturaleza de cambios solo hacia una agricultura 4; en Ecuador será una lucha cuesta arriba, compleja y muy lenta, pero debemos hacerlo a rajatabla y siempre pensando en el futuro de un sector amilanado por la pobre rentabilidad de esta actividad y especialmente por nuestra seguridad alimentaria para poder mantener una provisión de alimentos para una población que crece a pasos agigantados.

 Finalmente, el MAG debería acelerar la terminación del censo agropecuario inconcluso, para utilizar tales estadísticas para reclasificar los niveles de tecnificación a todos los sectores, así, será posible conocer en las 24 provincias del país, cuantos agricultores y campesinos pueden y desean mejorar sus niveles de tecnificación, para esto será necesario la creación de líneas de créditos de fomento a largo plazo y a bajo tipo de interés ofrecidas a través de Ban Ecuador para tecnificarlos correctamente.  En Ecuador el MAG tiene que ser “El Brazo Ejecutor” hacia la modernización rural, será un proceso lento pero muy necesario porque sin el monitoreo de extensionistas corresponsables del cambio no será nada fácil.