Internacional

Los narcosobrinos de Nicolás Maduro acusan de “borrachos” a los informantes de la DEA, pero siguen presos en Estados Unidos

Efraín Antonio Campo Flores y Francisco Flores de Freitas se defendieron en una nueva audiencia. Están acusados de intentar traficar 800 kilos de cocaína al país norteamericano.

VENEZUELA. Los informantes que el gobierno estadounidense usó para investigar a los sobrinos del presidente venezolano Nicolás Maduro consumían, traficaban drogas y contrataban a prostitutas mientras eran pagados con miles de dólares por la Administración para el Control de Drogas estadounidense (DEA, por sus siglas en inglés), dijeron el jueves los abogados de los sobrinos del mandatario, quienes están acusados de asociación delictiva para traficar cocaína a Estados Unidos.

Durante una audiencia de seis horas en la corte federal de Manhattan, los abogados de Efraín Antonio Campo Flores y Francisco Flores de Freitas describieron a los dos informantes como “borrachos”, “mentirosos” y poco confiables.

Ambos informantes, a los que no se identificó por su nombre, se encuentran presos tras haber confesado que traficaron drogas durante años.

Una escena de una etapa anterior del juicio contra los sobrinos de Maduro Una escena de una etapa anterior del juicio contra los sobrinos de Maduro

Sandalio González, un agente de la DEA que testificó en la audiencia, admitió que al menos uno de los informantes era poco confiable.

Durante su largo testimonio, González dio una imagen del gobierno venezolano como protector o cómplice del tráfico de drogas. El agente dijo que los sobrinos de la primera dama Cilia Flores eran traficantes de drogas de alto rango.

Campo y Flores se han declarado inocentes ante los cargos de asociación delictiva para importar 800 kilogramos de cocaína a Estados Unidos. Los venezolanos, de 29 y 30 años respectivamente, se encuentran detenidos en Nueva York desde noviembre.

El caso es similar a otros que la justicia estadounidense lleva a cabo en contra de altos funcionarios venezolanos a los que acusa de tráfico de drogas en un momento en que las revueltas políticas y económicas van en aumento en el país latinoamericano.

González explicó el jueves que la investigación de los sobrinos empezó cuando agentes estadounidenses que investigaban otros casos oyeron que Campo y Flores también estaban metidos en el negocio de la droga.

Los esfuerzos para capturarlos empezaron el año pasado, cuando otro informante identificado como “CW-1” o “El sentado”, porque usaba silla de ruedas, dio una pista a la DEA, dijo González.

“A principios de octubre, dijo que un funcionario venezolano con el nombre de Bladimir Flores iba a enviar a sus sobrinos a Honduras a reunirse con CW-1”, testificó González.

Bladimir Flores fue nombrado inspector general de la policía científica en 2014.

Durante la audiencia, los abogados Randall Jackson y David Rody, que defienden a los sobrinos, argumentaron de forma agresiva que la investigación del gobierno estadounidense estuvo plagada de errores de procedimiento y que estuvo basada en información poco fiable lograda a través de informantes que son criminales.

Rody dijo que la DEA hacía pagos de 10.000 dólares a los informantes para cubrir sus gastos, incluyendo hoteles y comida. “¿Y usted no sabe si el dinero fue usado para drogas o prostitutas?”, le preguntó el abogado a González.

El agente dijo después que, según sus informantes, fueron los sobrinos los que pagaron por las prostitutas. González también admitió que los informantes hacían comentarios racistas y con referencias sexuales hacia la primera dama venezolana.

Durante la audiencia se mostraron varias fotografías, incluidas dos de los acusados tras su arresto en Haití, justo antes de subir al avión que les llevó a Nueva York.

Cilia Flores, a quien el presidente venezolano Nicolás Maduro llama la “primera combatiente”, es uno de los miembros más influyentes del gobierno socialista de Venezuela. (INFOBAE)