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Los motivos del divorcio de los creadores de Instagram de Mark Zuckerberg

Kevin y Mike son dos amigos que se conocieron en la Universidad de Stanford. Siendo veinteañeros, tuvieron una idea. Fracasó. Pero sobre esa construyeron otra, una red social de fotos llamada Instagram. Funcionó tan bien que se la vendieron por mil millones de dólares a otro veinteañero, Mark, que a su vez tenía una red social llamada Facebook. Los tres son multimillonarios y famosos. Entre los tres conectaban el mundo entero a través de selfies sonrientes. Hasta esta semana, cuando el mundo descubrió que Kevin, Mike y Mark ya no son amigos.

El lunes 24 de septiembre, Kevin Systrom, cofundador y primer ejecutivo de Instagram, puso un mensaje en la red social en el que anunciaba que su socio, Mike Krieger, y él abandonaban la empresa. Iba acompañado de una foto de los dos con la plantilla: “Estamos agradecidos por los últimos ocho años en Instagram y seis años en el equipo de Facebook (…) Estamos listos para el próximo capítulo”. De pronto, todas las miradas se volvieron hacia Mark Zuckerberg pidiendo explicaciones. La prensa especializada se pregunta qué ha ocurrido ahí. Las primeras respuestas no dejan bien a Facebook, una empresa que antes de esto ya llevaba un annus horribilis en cuanto a imagen púbica se refiere.

¿Quién abandona el liderazgo de una empresa, creada por él mismo, que utilizan mil millones de personas y tiene un enorme poder sobre industrias como la moda, el marketing, la publicidad o los medios? El comunicado de Systrom y Krieger es exquisitamente educado con Facebook, que compró Instagram en 2012: “Planeamos dejar Instagram para explorar de nuevo nuestra creatividad y curiosidad (…) Nos sigue emocionado el futuro de Instagram y Facebook en los próximos años, mientras pasamos de ser los líderes a ser dos usuarios dentro de mil millones”.

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