Economía

Los lácteos golpeados por la crisis y el semáforo nutricional

El objetivo del semáforo es alertar el contenido de azúcar, grasa y sal en los alimentos llevando al consumidor a buscar productos más ‘light’ y saludables.

QUITO. “El semáforo nutricional actual no educa al consumidor. Lo que permite esta etiqueta es alertar. Es decir, el consumidor ve el semáforo en rojo y para. Deja de comprar. Por lo que tampoco hubo beneficio en el consumidor, porque le indica algo en rojo, pero no le enseña por qué tiene ese color y si puede ser nocivo o no”, manifestó Christian Wahli, presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos y Bebidas (Anfab), al indicar que retirar del sector lechero el semáforo no beneficia en nada y que al contrario se debiera hacer una modificación de la etiqueta, tal y como lo propusimos al inicio. Indicando las cantidades por porciones.

Es que tras la aplicación del semáforo de alimentos desde noviembre del 2014, la cual tiene como propósito reducir la obesidad y sobrepeso, uno de los segmentos afectados por la decisión de los consumidores es el de los lácteos y sus derivados, que el año pasado registró una caída en ventas de un 15%.

Al respecto, Rafael Vizcarra, presidente del Centro de la Industria Láctea, mencionó que este bajón se dio por dos factores: el principal fue la contracción de la economía, pero también incidió en menor medida el uso del semáforo nutricional, dispuesto por el Ministerio de Salud, quien informó que la medida fue positiva.

A pesar de ello y ante los malestares del sector lácteo, el Ministerio de Industrias anunció que eliminará el semáforo de los productos lácteos como una medida para ¬levantar a esta industria y ¬atender el pedido de los ganaderos que exigen soluciones a la crisis del sector. “Desde mediados de marzo ya existe un acuerdo entre entidades gubernamentales para eliminar el semáforo de los lácteos”, afirmó el titular de esta Cartera, Eduardo Egas.

Sin embargo, María José Troya, directora ejecutiva de la Tribuna del Consumidor, señaló que la recesión económica sí fue el principal factor que causó la caída en las ventas de los lácteos. Por eso, ante la posibilidad de que se retire la etiqueta de estos productos, sería un error gravísimo, porque esta información ayuda a prevenir problemas de salud por una mala nutrición.

Ante esta situación, la consultora Kantar Worldpanel realizó un estudio en la que enfatiza que el impacto del semáforo no fue generalizado en todas las categorías de productos. Un análisis a las compras reales de los hogares, realizado por esta firma en el 2014 y 2015 reveló que, debido al semáforo, la gente dejó de comprar o redujo el consumo de yogur, leches saborizadas, gaseosas y té listo para tomar.

“Las categorías que tuvieron mayor impacto negativo con el semáforo nutricional en lácteos, fue el de yogures bebibles y bebidas lácteas con sabor. En estos hubo decrecimiento del 12% y 10%, respectivamente. En la categoría de cereales para desayuno hubo una reducción del 4%”, detalló Wahli.

Por su parte, un estudio cualitativo, realizado por esa cartera de Estado en noviembre del 2015, mostró que las alertas son ampliamente reconocidas y que existe un alto nivel de comprensión del semáforo por su formato y los colores. La investigación se hizo a través de grupos focales, con la participación de 178 personas, de entre 5 y 64 años, según anota el Ministerio.

En medio de este debate, el Gobierno anunció que enviará a la Asamblea, esta semana, una reforma tributaria con el carácter de económico urgente, que incluirá incrementos de impuestos a las gaseosas. (VCV/La Nación)