Opinión

Los jóvenes en el presente y futuro del Ecuador…

Dr. Jorge Norero González/Guayaquil

 

Para todos es conocido, que nuestra clase dirigente en todos los ámbitos, se encuentra inexorablemente vinculada, a todos esos vicios que hoy constituyen el cáncer que corroe nuestros nervios vitales, que como sociedad y estado nación amenazan con la disolución y destrucción, de toda nuestra historia y esperanzas de reconstrucción de los principios, valores e instituciones vitales para nuestra existencia como Estado democrático…

Ante esto, solo los jóvenes y una nueva y fresca participación de ciudadanos, con firmes propósitos y compromisos de generar un nuevo tejido social, sancionando todos aquellos elementos corruptos y tóxicos causa de toda esta situación terminal, es urgente, si en verdad queremos combatir y extirpar este maldito cáncer que nos asesina y consume.

Por lo tanto, es fundamental, otorgarles a esos jóvenes todas las oportunidades y las herramientas para garantizar que ellos, no seguirán las huellas de todos los actuales hipócritas y delincuentes dirigentes, que no han sabido ni luchar peor contener: la corrupción, la inseguridad, la desigualdad, la discriminación, el desempleo, la injusticia, y la pobreza.

Sería criminal y suicida, dejar que sigan los dinosaurios corruptos que fungen de líderes políticos, manejando nuestros destinos como sociedad organizada, pues lo único organizado que han sido capaces de construir, son sus estructuras corruptas de saqueo, privilegios y prebendas.

No sólo ha sido el narcotráfico y sus tentáculos, los causantes de esta situación infernal y apocalíptica que vivimos, son y en el principal nivel de responsabilidad la clase politiquera, los verdaderos culpables junto a los mandos de nuestra fuerza pública, los gestores de esta degradación y contaminación, que de manera societaria deben rendir cuentas a una justicia tan viciada y corrompida como a los que tendría que juzgar y sancionar, por lo que sí no son los jóvenes quienes tienen las riendas y en especial aquellas valiosas jóvenes, que intelectualmente están demostrando ser más inteligentes y dedicadas que los hombres en la academia, ojalá también se hicieran cargo del manejo del Estado, aunque debo reconocer, que con muy pocas excepciones, las mujeres también se han dejado arrastrar por el tsunami de la corrupción y descomposición en este presente infernal que atravesamos…

Que estoy exagerando podrán decir los asalariados de los carteles, y los esbirros de las mafias políticas. No me importa, seguiré como el Quijote y como Diógenes el cínico, luchando contra molinos de viento y buscando al hombre de verdad.

Semper Fi.