Opinión

Los inefables y repulsivos derechos humanos

Antonio Aguirre Medina/Guayaquil

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Si partimos desde el hecho cierto de que no son derechos en su proceder democrático y que más se inclinan hacia la corrupta izquierda delincuencial, su única razón de existir es apoyar, para fomentar y continuar protegiendo cualquier acto delincuencial, que por lo general buscan la continuidad o el retorno de toda la delincuencia fugada, activa y en receso.

Ellos tienen patente de corso para actuar en todos los gobiernos débiles y faltos de carácter para ponerlos en su sitio e impedirles que sigan fomentando el desorden y la delincuencia organizada, que por lo general son incentivadas por desadaptados con las mentes lúcidas para delinquir, manos limpias para tocar lo inapropiado y corazones ardientes para disfrutar y festejar las incorrecciones cometidas.

Como era de suponer, acaban de formalizar su rechazo a la construcción en la Península de Santa Elena de una nueva cárcel, que por su tamaño y capacidad para guardar delincuentes presos es mínima e insignificante comparada con las cárceles construidas en tiempo récord por el Presidente Bukele en El Salvador.

Los supuestos defensores de los derechos humanos en nuestro país, para continuar con su afán de proteger a la delincuencia, han constituido una Alianza de Derechos Humanos, que sería posiblemente financiada por los enemigos de la LEY y el ÓRDEN.

Presidente Noboa, el tiempo es corto e inexorable en su recorrido; como se presenta la realidad nacional, llegará un momento en que, sin darse cuenta, su continuidad en el poder y una posible reelección solamente quedará en sueños.

Todavía tiene tiempo de rectificar y depurar todo su andamiaje político y administrativo, si no lo hace de manera urgente, el futuro del país y el suyo corren el inminente resultado de un fracaso anunciado.