Opinión

LOS HIPÓCRITAS…

Dr. Jorge Norero González/Guayaquil

 

Antes que nada, dejo claramente señalado, que ni soy santo, ni me creo dueño de la verdad. Soy como todo ser humano imperfecto y por cierto de mis errores (que los he tenido mucho más que mis virtudes) aprendí que el mejor centro de aprendizaje y enseñanza es la escuela de la vida, que te gradúa de justo o te deja en los más bajos niveles de la ignorancia y la maldad, cuando en ti florece la codicia, la vanidad, la lujuria y la depravación….

En toda civilización y organizaciones milenarias, han sido los más ancianos los custodios de precautelar los valores, principios y tradiciones que son los pilares en que con orgullo ellos han blindado a sus miembros, de las amenazas de la corrupción, libertinaje, y la descomposición…

Cuando esos ancianos se convierten en alcahuetes, de los más execrables crímenes en contra de niños y jóvenes, y además revestidos de un paraguas llamado celibato, que no es más que una cofradía en su mayoría de homosexuales y depravados, con toda seguridad dicha organización está condenada al exterminio, así otras organizaciones de hipócritas, pretendan disfrazar como errores humanos, aquellas felonías imperdonables para el derecho penal, para el sentido común, y en especial para las familias, células fundamentales de cualquier sociedad.

En esta sentencia inexorable, caerán todas aquellas organizaciones que practican estás orgias y que, luego invocando un falso espíritu de cuerpo, sacrifican unos cuantos chivos expiatorios, y pagan con dinero las honras, inocencias, el silencio y la vida de miles y miles de seres humanos.

Cuando alguien utilizando la autoridad del maestro, del sacerdote, del oficial de policía o militar, del cargo superior en la administración pública, de patrono, capataz o líder, para abusar del subordinado, acosarlo sexualmente, exigirle coimas, engañarlos para someterlos a depravaciones sexuales, ese sujeto debería ser expulsado y degradado de cualquier autoridad, encerrarlos e incomunicarlos de por vida, para que en este mundo paguen desde ya en el infierno de la soledad…

El que esté libre de pecado que tire la primera piedra, es verdad, pero quién no revisa la historia está condenado a repetirla, dejar en la impunidad por miedo o cobardía estás conductas bestiales y abominables, es asociarse con los infieles y los demonios, para que la sagrada obra de Dios se consuma en la nada y en el desprecio eterno.

Semper Fi.