Internacional

Los hijos de inmigrantes en Francia se integran pero se sienten discriminados

Por encima de la media destacan los hijos de inmigrantes de otros Estados de la Unión Europea (78 %), así como de naciones del sureste asiático (63 %), en particular los chinos.

PARÍS. Los hijos de inmigrantes se integran en Francia, como muestran su nivel educativo o las parejas mixtas, pero tienen más dificultades para entrar en el mercado laboral y se sienten discriminados, según un estudio publicado hoy.

La fractura en la integración escolar o en las parejas mixtas es más marcada en el caso de los descendientes de las personas procedentes de Turquía, países del Magreb y el Sahel, de acuerdo con el informe del Instituto Nacional de Estudios Demográficos (INED) y del Instituto Nacional de Estadística (INSEE).

Mientras un 62 % de la población que no es descendiente directa de inmigrantes (sus padres ya eran franceses) supera el bachillerato que permite la entrada en la universidad, entre los hijos de turcos el porcentaje es del 31 %, del 46 % entre los de argelinos, del 48 % entre los de países del Sahel y del 51 % entre los portugueses.

Más próximos a la media se sitúan los hijos de marroquíes y tunecinos (55 %), así como los de españoles e italianos (58 %) y los guineanos (60 %).

Por encima de la media destacan los hijos de inmigrantes de otros Estados de la Unión Europea (78 %), así como de naciones del sureste asiático (63 %), en particular los chinos.

Las parejas mixtas entre franceses autóctonos e inmigrantes o hijos de inmigrantes es la opción escogida por el 82 % de las mujeres descendientes de españoles e italianos, del 79 % de las de otros Estados de la UE, del 62 % de los portugueses o del 57 % de los países del sureste asiático.

El porcentaje se reduce al 42 % en el caso de las hijas de argelinos, al 36 % en las de marroquíes y tunecinos, al 26 % en las de los países del Sahel y el 7 % en las de los turcos.

Sin embargo, los autores del estudio afirman que la mayor fractura está en la inserción social, ya que los hijos de inmigrantes se enfrentan a “discriminaciones” en la búsqueda de empleo, el acceso a la vivienda o el ocio.

Esto ocurre en particular con los hijos de magrebíes, turcos y subsaharianos.

Así, entre el 5 % y el 9 % de los descendientes de africanos y magrebíes declaran que han sufrido discriminaciones en el trabajo en los últimos cinco años, porcentaje que se limita al 1 % para los de origen europeo o del sudeste asiático.

El informe “Trayectorias y Orígenes”, que se elaboró sobre una muestra de 8.300 inmigrantes y 8.200 de sus descendientes, indica que un 29 % de la población francesa es de origen inmigrante (extranjeros llegados al país o hijos de inmigrantes).

Por áreas geográficas, los grupos más numerosos son los procedentes de Marruecos y Túnez (679.000), Argelia (481.000), Portugal (414.000), España e Italia (216.000) y Turquía (212.000).

Los otros países de la UE representan 381.000 personas, los de África central 238.000, los del Sahel 137.000, los del sudeste asiático 116.000 y el resto del mundo 710.000. (EFE/La Nación)