Actualidad

Los Gobiernos de Ecuador y Paraguay dan un espaldarazo a cooperación mutua

El Gobierno ecuatoriano se ha marcado el objetivo de erradicar la fiebre aftosa en 2015 gracias a sus planes de vacunación de la cabaña bovina.

QUITO.  Los presidentes de Ecuador, Rafael Correa, y Paraguay, Horacio Cartes, dieron ayer un espaldarazo a su cooperación al afirmar su disposición a intensificar la colaboración que mantienen en sectores como el ganadero, energético, educativo y de seguridad.

Cartes efectuó ayer su primera visita a Quito, que Paraguay calificó de “histórica”, y se reunió con su colega en el Palacio de Gobierno, donde ambos revisaron los temas de la agenda bilateral.

La colaboración entre ambos países “se ha iniciado hace varios años y con esta visita se profundizará aún más”, dijo Correa en una comparecencia ante los medios de comunicación junto al mandatario paraguayo, quien destacó que, en algunas áreas “Ecuador está caminando; Paraguay está gateando”.

Cartes recordó que delegaciones de Ecuador que trabajan en el sector de la energía “llevan dos o tres años yendo al Paraguay”, donde está la represa de Itapúa, “la mayor generadora de electricidad del mundo”, dijo.

Paraguay, a su vez, tiene interés en conocer los avances logrados por Ecuador en materias como gobierno electrónico, seguridad, educación y otras, porque el país andino representa “lo que nosotros estamos convencidos” de que se debe hacer, dijo el gobernante.

Para él no deben existir obstáculos a la permanente comunicación y al intercambio de conocimientos entre ambos Gobiernos.

Correa resaltó el asesoramiento que desde hace tiempo presta Paraguay a Ecuador en materia ganadera y pecuaria y consideró que con ese apoyo, el sector cárnico ecuatoriano puede tener grandes oportunidades para desarrollarse, una vez que su país está prácticamente libre de la fiebre aftosa.

Ecuador, de su lado, estará dispuesto a compartir sus experiencias con Paraguay en aspectos como la reorganización del poder Ejecutivo, el Gobierno por resultados y el Gobierno electrónico, señaló Correa.

También mencionó leyes promulgadas en Ecuador que serán compartidas con Paraguay, como la ley orgánica de Educación Superior y la nueva ley del Servicio Público, “considerada una de las mejores de América Latina”, agregó.

“Paraguay sabe que cuenta con Ecuador”, dijo Correa a Cartes, quien agradeció la colaboración ofrecida y subrayó la importancia de ciertos “desafíos” afrontados por ese país andino en su andadura política, que su país -dijo- intenta emular.

El mandatario del país guaraní, además, destacó la importancia de la lucha en favor del pueblo y de entender que “de nada servirán los grandes progresos” en campos como el de las infraestructuras si antes no se combate la pobreza y se dan oportunidades a la gente con mayores carencias.

Los gobernantes, a preguntas de medios de comunicación, se pronunciaron también sobre la situación de los procesos de integración en la región y Correa reiteró su disconformidad con el hecho de que la Organización de Estados Americanos (OEA) y su organismo independiente, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), tengan su sede en Washington.

Según Correa, esto supone una muestra de “neocolonialismo”, pues EE.UU. no ha ratificado los instrumentos interamericanos de derechos humanos y, sin embargo, financia estas instituciones junto con la UE, que no pertenece a ellas, “para controlar al resto de los países”.

“Debemos juntarnos en función de nuestra historia, de nuestras visiones, de nuestras tradiciones, nuestra cultura, nuestros valores”, declaró Correa, quien consideró que la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), cuya presidencia asumirá Ecuador en 2015, debe representar al bloque latinoamericano a la hora de negociar con Norteamérica.

“Si no, es la lucha permanente de David contra Goliat, la lucha de un paisito contra la potencia más grande de la historia mundial”, argumentó.

Cartes también defendió la unidad de la región porque, en su opinión, ya no existe la posibilidad de elegir si los países van a actuar por separado “o como países hermanos y países unidos”.

El gobernante se mostró convencido de que es el momento de “dejar de perder tiempo en buscar acuerdos” entre países “que no son hermanos” y se relacionan solo por razones de protocolo, cuando “sobran razones” para trabajar en los aspectos que los unen. (Efe/La Nación)