Opinión

Los Filósofos

Juan Javier Campoverde

jj_campoverde@hotmail.com

@JuanCalambre

La Filosofía, ¿a quién le importa? ¿A quién puede gustarle semejante cosa? A muy pocos. Nunca se sabe nada de un filósofo en nuestro medio. Oímos hablar de doctores, arquitectos, abogados, pero no de los filósofos.

Los filósofos están desprestigiados hoy en día. Se los considera prescindibles en una sociedad: se sabe que para ser un pensador profundo no se requiere tener conocimientos académicos en filosofía. Una idea revolucionaria puede surgir de cualquiera.

Efectivamente, muchos filósofos famosos no fueron filósofos de carrera: Nietzsche, Freud, Sagan; pero hicieron filosofía. Entonces, ¿Cómo se hace filosofía? Como dije antes: pensando profundo, y con un propósito; de lo contrario se llama meditar. El propósito elemental es la verdad: la filosofía es la búsqueda de la verdad.

Así, todos hemos sido filósofos en algún punto de nuestras vidas. Unos por más tiempo y en más ocasiones que otros.
Pero la verdad resulta inalcanzable cuando se tratan temas fundamentales de la existencia. Se dice que es relativa; y por supuesto, también que no lo es.

El asunto con la verdad define a los filósofos; pero no el problema de la verdad en sí, sino la búsqueda como tal. En filosofía, lo relevante no es la meta sino el camino que conduce a ella. Hay varias formas de plantear este acercamiento a la verdad. Por ello hay varios tipos de filósofos: la gente común que filosofa de vez en cuando, los filósofos de carrera, los de biblioteca, los de la vida, los teóricos, etc.

Un filósofo en el verdadero sentido, pasa anónimo. Aunque su ayuda es apreciada, no es muy solicitada; porque la gente desconoce su alcance. Cuando un adolescente necesita orientación vocacional, o cuando muere un ser querido, o cuando se sufre una enfermedad catastrófica, o discapacidad física, etcétera, son casos en los que se piensa en un psicólogo.

Sin embargo, no se precisa escarbar en el subconsciente de una persona para que ésta supere tales situaciones. Lo óptimo es el consejo de un filósofo: asegurar que el individuo se conozca a sí mismo: por qué piensa aquello que piensa. Conocer las respuestas a aquellas preguntas puede resultar tremendamente liberador.

Las opiniones vertidas en el medio son de responsabilidad del autor.