LOS ESTADOS DE EXCEPCIÓN EN EL PAÍS
Antonio Aguirre Medina/Guayaquil
El país vive decepcionado y, más que todo, intrigado por el escaso resultado de las últimas declaratorias de los estados de excepción, decretados con bombos y platillos para tratar de eliminar los amargos momentos de inestabilidad interna que continúan en aumento a nivel nacional.
Los ministros de Gobierno y Defensa Nacional, sin pena y sin gloria, deberían ser removidos de sus cargos por los escasos resultados en el combate antidelincuencial.
La seguridad jurídica continúa en su estado de vulnerabilidad.
La Policía Nacional y las Gloriosas Fuerzas Armadas no pueden actuar con la contundencia necesaria para erradicar el mal de una vez por todas.
Los supuestos defensores de los derechos humanos deben ubicarse en el sitio que les corresponde y no seguir protegiendo a los delincuentes.
Debería instaurarse el Consejo de Seguridad Nacional con la intervención de los ministros de Defensa y Gobierno, además de los tres comandantes generales del Ejército, Marina y Aviación, además del comandante general de la Policía Nacional.
