¡LOS ECUATORIANOS DEBEMOS DESPERTAR!
Mario Vargas Ochoa
BLOK LIBERTARIOS
Queridos lectores, el Ecuador de hoy es la tierra de ciudadanos resignados, donde sobrevivir se volvió el único proyecto colectivo. Así es, como hemos cambiado la dignidad por la comodidad, la libertad por el sometimiento.
Poco a poco, los inmorales políticos que hemos tenido a través de las diferentes administraciones, cambiaron la verdad por conveniencia, nos han robado algo mucho más valioso que los recursos públicos: nos han robado los principios. Nos alejaron de las verdades absolutas, de la ética, de la noción misma del bien y del mal. Nos convencieron de que todo es relativo, que no hay verdad sino opiniones, que todo depende del sentimiento o la emoción del momento. Y bajo esa circunstancia y anestesia moral fuimos aceptando lo inaceptable. Las consecuencias, un país postrado en la pobreza y en el atraso.
Te han obligado a creer, que la obsecuencia es una virtud y que el merito es opresión. Y mientras te suben los impuestos, te bajan la conciencia. Te dan entretenimiento, como futbol, feriados y otras cosas más, para que no puedas mirar hacia arriba. Cambiaron la verdad por entretenimiento, la cultura por consumo, la reflexión por propaganda. El ciudadano bien informado desapareció, desplazado por el consumidor distraído y anestesiado.
Hoy vivimos bajo el imperio del relativismo y del deseo, donde la verdad molesta, donde la virtud es sospechosa y donde quien defiende principios y valores es acusado de opositor intolerante y aborregado. Es un sistema diseñado para que nadie crea en nada, porque quien no cree en nada se somete a todo.
El Ecuador se ha vuelto un país de resignados, donde sobrevivir se volvió el único proyecto colectivo. Los ecuatorianos necesitan salir del confort en que se encuentran. Empezando, por recuperar la capacidad de indignarse, de aprender a decir “NO”, de volver a creer en verdades firmes, en principios y valores que no se negocian. No se trata de política: se trata de moral, de dignidad, de ciudadanía. Porque un país no muere cuando entra en crisis. Muere cuando sus ciudadanos entregan su libertad a cambio de comodidad y sometimiento. Es imperante despertar del letargo que te impusiste. ¡La libertad no se mendiga: se conquista!
