Opinión

Los comentarios de Don Alfonso son una bendición

Daniel Tristancho/Guayaquil.

Universidad Casa Grande

 

El inicio de la tercera década del siglo actual ha traído consigo sucesos nunca antes imaginados y convulsiones sociopolíticas que han desestabilizado nuestro país. La llegada mortífera e imparable del coronavirus, las elecciones por la presidencia que amenazaban con sumir al país de vuelta en el socialismo de Rafael Correa y el incremento dramático del narcotráfico en el territorio son situaciones que han afligido a los ciudadanos profundamente.

En medio de la desinformación y post verdad, una voz se destacó por guiar a los ecuatorianos cuando las cosas se tornan confusas y difuminadas por medio de comentarios en el noticiero más visto del país, y este fue el legendario periodista Alfonso Espinosa de los Monteros.

En los tiempos de pánico por el clímax de la pandemia, su voz, respaldada por su trabajo arduo y honesto desde 1967, así como una gran sabiduría que su experiencia y edad le han dado, eran una brújula para todos los ecuatorianos que se encontraban perdidos sin saber que era verdad y que no lo era.

Durante las elecciones presidenciales, sin ningún sesgo y siempre respondiendo ante el bienestar de los ecuatorianos, los impulsaba a informarse lo más que pudieran de los candidatos y los invitaba a formar parte de este acto democrático.

Y ahora, con una audacia y buena fe inigualables, se tomó un minuto de Televistazo por la noche para referirse a lo que estaba sucediendo en Montecristi, y explicar con claridad y brevedad, la importancia que la construcción del nuevo radar constituye para ponerle un alto al tráfico de drogas que ha invadido al país, asegurando y confirmándole a los habitantes de Montecristi que el radar no causaría ningún daño ambiental y que su instalación es esencial para que la policía pueda realizar su trabajo.

Asimismo, finalizó advirtiéndoles a los manabitas, con la reserva propia de un periodista y dejándolo todo a la interpretación, que tengan cuidado de estar siendo manipulados, lo cual fue un buen guiño hacía las presuntas intenciones de asambleístas correistas de motivar a la revuelta puesto que el monte es “ancestral”. Terminó su mensaje pidiéndoles que no olviden que Manabí es una de las provincias más afectadas por el narcotráfico.

Últimamente los comentarios de “Don Alfonso”, como los ecuatorianos le decimos de cariño, se han vuelto más recurrentes. Tienen la singularidad de que son únicos, ya que ningún periodista de otro medio tiene la autoridad ni la confianza para dar sus opiniones en estos temas tan debatidos. No obstante, la palabra de Don Alfonso es respetada, y no hace falta pertenecer a ningún partido político ni identificarse con ningún bando para saber que lo que más anhela es el progreso del país. Espero que continúe con esos mensajes que, a pesar de romper el esquema tradicional del noticiero, traen consigo tanta sabiduría, la cuál es muy necesaria en estos tiempos.