Tecnociencia

Los coches voladores solo serán sostenibles si van llenos

Con los coches voladores pasará como con los drones: parecerán cosa del futuro hasta que un día estén por todos lados. Hay ya al menos 60 prototipos de estos vehículos híbridos de un helicóptero, un avión y un dron y todo indica que las primeras versiones comerciales estarán listas en los próximos cinco años. Ahora, un estudio que compara su consumo y emisiones con los de los coches de siempre y con los eléctricos muestra que salen perdiendo. Solo en trayectos largos y yendo al completo podrán ser una alternativa de transporte viable.

Gigantes de la aviación como Airbus y Boeing tienen sus diseños. Tanto la agencia espacial europea como la estadounidense trabajan ya con prototipos a escala. Fabricantes de automóviles como Toyota o Daimler están invirtiendo en varios proyectos y hay decenas de tecnológicas con su propia idea de lo que debe ser un vehículo de despegue y aterrizaje vertical (o VTOL, por sus siglas en inglés). La mayoría parece más un miniavión o un maxidrón, pero su misión de transporte personal los acerca a la idea de los coches voladores. A esta fiebre han ayudado tanto el éxito de los drones y las ventajas que aporta la propulsión eléctrica distribuida como el agotamiento del modelo de transporte basado en los coches con motor de combustión interna.

Ahora, un grupo de investigadores del centro de I+D de Ford y la Universidad de Michigan (EE UU) han elaborado un modelo de uno de los aspectos clave para el éxito o fracaso de los VTOL, su sostenibilidad. Resumiendo lo que ya pueden hacer los prototipos y lo que prometen que harán a poco que avance la tecnología, los ingenieros estimaron el consumo y las emisiones en diversos trayectos, entre los 5 y los 250 kilómetros, y en diferentes escenarios de carga, con uno a cuatro ocupantes. Los resultados, publicados en Nature Communications, son agridulces.

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