Opinión

Los candidatos de Ecuador

Gonzalo Escobar Villavicencio

Gonzalo_escobar7@hotmail.com

Pronto se decidirán los participantes definitivos para las elecciones venideras, en las que el Ecuador elegirá en las urnas un nuevo poder ejecutivo y legislativo. La cuestión es, quienes son las personas que aspiran a tomar las riendas de un país, cuyo actual modelo cuasi-venezolano, nos ha sumido en una crisis económica que atenta contra la solvencia de las familias y tiene a nuestro pueblo en un estado de ansiedad e histeria. Es obvio el enorme voto rechazo que existe ya ante el gobierno, como también el enorme poder que éste mismo ostenta en todas las funciones del Estado –peligrosamente, en el Consejo Nacional Electoral–, y lo mucho que dejan para desear varios de los participantes promulgados.

Pues bien, aunque el descontento con el oficialismo sea una enorme tendencia popular en la actualidad, pues todas sus irregularidades se han vuelto obvias, no deja de ser cierto que la enorme burocracia y la compra de voluntades por bonos y regalías les granjea una enorme votación fija. Entre tantos maravillosos discursos y espejismos de progreso nacional, han hecho que ese espíritu ecuatoriano, ese espíritu luchador capaz de superar dictaduras, golpes de Estado y atracos bancarios, finalmente se canse y flaquee ante la angustia del atropello y propagandas de intención esperanzadora.

En un régimen que se mantiene por sembrar miedo maquillado como liderazgo fuerte y cero tolerancias, el gran partido oficialista saca a relucir al único de sus hombres que conserva aceptación y respeto frente a la opinión pública. Alianza País, que carece de cualquier otra figura aceptable, propone a Lenin Moreno como su aspirante a la presidencia. Más que seguro, emplearán todo medio posible, e imposible, para financiar una brutal victoria contra la seccionada oposición. Lo más probable que traten de hacerlo en una primera y única vuelta, de lo contrario podrían vislumbrar una derrota segura. Tienen todo un país por perder o mantenerlo a su merced.

De ahí tenemos a Paco Moncayo, aglomerando la disidencia del oficialismo, juntando buenos nombres, pero nada más que un plan B, una maquinación, podría decirse, por lazos del pasado que lo atan a los poderes actuales. Resta votos al gobierno y a varios de la oposición, pero vale la pena recordar sobre él, según dice en una carta publicada en Diario El Universo, el 16 de junio de 2005: “El general Moncayo el 4 de febrero de 1997,[…] le cantó al ex presidente abogado Bucaram en su cumpleaños, le entregó una espada de regalo jurándole lealtad eterna y a los 3 días, el 7 de febrero del mismo año daba el golpe de Estado en contra de la persona a la que juró lealtad eterna. El mismo general Moncayo, el 21 de enero del 2000 entró al Congreso, me abrazó (Lucio Gutiérrez), me felicitó porque “yo había tenido el valor que no demostraron ellos, los generales, para combatir la corrupción”, luego se trasladó con nosotros al palacio de gobierno y permaneció con el coronel Fausto Cobo hasta las 3 de la mañana del día siguiente, esperando la oportunidad para hacerse cargo del poder; ante lo cual, yo fui enfático en manifestar que esa acción no era un golpe de Estado, sino simplemente una protesta contra el atraco más grande la historia ecuatoriana, pues ese gobierno participó y permitió el robo de entre 6.000 y 8.000 millones de dólares y los hombres de honor no lo íbamos a permitir. Esto es parte de la historia… Y ahora Moncayo, ante el asombro del país llama a la sublevación a las gloriosas Fuerzas Armadas, golpeando nuevamente las puertas de los cuarteles, propiciando su tercer golpe de Estado […]”. Ah, y también: “llegando a calificar de MISERABLES a los diputados de la ID (Izquierda Democrática, ahora sus amigos)”. Este candidato no parece muy de acuerdo con las ideas de república y democracia…

El partido liderado por Guillermo Lasso, CREO, se encuentra debilitado cuando el momento de la verdad se acerca. Su estigma de banquero y su pasado no logra ser borrado, por más inversión que gaste en dicho intento; él es un hombre de negocios, está bien, pero se necesita convicción social para un puesto que supone administrar a la sociedad. Las disputas internas de su organización se aseveran al entregarlo tanto a SUMA, quien sacará más provecho del asunto que CREO, y más bien restará; como sucedió en las elecciones pasadas cuando se empeñaron de misma forma al PSC en cuanto a su listado de asambleístas, y no recibieron el apoyo esperado. El mismo error se repetirá, por un hombre acaudalado y soberbio que no corrige sus errores. Lo que me recuerda a otro similar, aunque con mayor aceptación cuando entró al juego, y de la misma forma con cada nueva partida

Y bien, nos queda el PSC, que rompió todo afán de unidad nacional cuando Nebot decidió unilateralmente lanzar a Cynthia Viteri como candidata. Así impuso su voluntad y rompió sus posibilidades al triunfo, con una mujer valiosa que, sin embargo, con cada nueva elección saca porcentajes menores de votos. Los demás se abrieron, y siguen abandonando ese barco. Y otro barco que se va quedando sin pasajeros es FE, liderado por un hombre joven y que promulga un futuro esperanzador… aunque ya hubo uno así hace 10 años; la diferencia es que Dalo Bucaram tiene un linaje que podría brindarle sabiduría, si bien ya no cuenta con las fortalezas del pasado.

Por último nos queda el PSP, liderado por el expresidente Lucio Gutiérrez, quien bajo su lema “Escuchando a la gente. Escuchando al Ecuador”, se sabe ha recorrido todo el país de puerta en puerta, y grabando en la cabeza de muchos la idea de que con Lucio estábamos mejor; un tiempo de mayor estabilidad económica y jurídica, admirable por su manejo después de una crisis bancaria, hay que aceptar eso. Su gente aún está por pronunciarse en cuanto a candidaturas, y bien podría ser la sorpresa final en esta contienda que definirá una nueva administración que, espero, pueda sacar a nuestro país adelante, no con ideologías disparatadas, sino soluciones prácticas y reales.

Las opiniones vertidas en el medio son de responsabilidad del autor.