Ciencia

Los Animales y los Fuegos Artificiales

El uso de pirotecnia para festejar la llegada de la navidad y despedir el año, es una atracción muy arraigada en la sociedad.

ESTADOS UNIDOS. Pero los que sufren estos fuertes estruendos son las mascotas. Que hacer para evitar daños a los animales.

Los fuegos artificiales y los animales no se llevan bien. Las fiestas pueden convertirse en una odisea para ellos. Cada año para estas fechas se registra un alarmante incremento en el número de perros que huyen de sus hogares. Muchos mueren atropellados durante las locas carreras que emprenden para escapar del terror y la confusión.

Los animales tienen el sentido del oído más sensible que el del ser humano. El ruido típico de un petardo se asemeja, para ellos, al de un trueno, principio de una tormenta. Así, las mascotas creen que el estruendo de la pirotecnia es el inicio de una tormenta que no previeron ambientalmente. Y por lo tanto, los pone en una situación de desprotección e inseguridad.

Sin entender que ocurre, sin poder elegir y sin siquiera disfrutar los espectáculos pirotécnicos son sujetos a: quemaduras, lesiones auditivas, ataques de pánico, taquicardia, temblores, falta de aire,

náuseas, aturdimiento, pérdida de control, miedo y/o muerte.

Los efectos en los animales son diversos y de diferente intensidad y gravedad, según especie, tamaño, etc.

Por paradójico que parezca, los ataques de pánico (panic attack) son resultado del miedo. Su perro no entiende que pasa eso genera un grado muy alto de ansiedad y angustia que se manifiestan con un aumento en la frecuencia cardiaca, jadeo, salivación, temblores, sacudidas, sensación de atragantarse, náuseas o molestias abdominales. Estas alteraciones provocan en la conducta animal intentos de escapar descontroladamente, incentivado por el estado de pánico, durando varios minutos y en los casos severos se extienden por varias horas.

La conducta indicada para cuidar a los animales en estas fiestas es diferente para perros o gatos. Los gatos deben contar con un lugar seguro para esperar a que pase el momento de los fuegos artificiales. Por ejemplo, un armario en el que no haya nada que pueda romper ante una reacción inesperada ni ningún objeto peligroso para su propia integridad. Para los perros, en cambio, hay más opciones a tener en cuenta. Lo primero que hay que decidir es si se los deja solos o no. (Internet/ La Nación)