Opinión

Los ad honórem…

Dr. Jorge Norero González/Guayaquil

La constitución de nuestro país prohíbe cualquier trabajo que no sea debidamente remunerado, por las reiteradas experiencias negativas, que durante décadas ha recogido el legislador, de diferentes administraciones públicas, que ocasionaron tremendos escándalos y perjuicios a la Nación…

En este periodo presidencial, Guillermo Lasso sin considerar está prohibición expresa, mediante decreto ejecutivo ha designado a algunos oscuros, otros pelados, algunos gordos, otros flacos, como asesores ad honórem, incluso él ha renunciado a su sueldo como presidente, intentando quiero comprenderlo así, demostrar que es generoso, desprendido, magnánimo, aunque hace mucha publicidad en los medios cuando le entrega el cheque de su sueldo a personas que han sufrido algún desastre, pero el punto es, renuncian a un sueldo para poder influenciar con el poder que les da ser consejeros del Presidente, contratos, cargos públicos, lobby, y otras prebendas realmente inaceptables desde el punto de vista de la ética pública y de la visión deontológica que todo buen mandatario debe tener en el ejercicio y cumplimiento de sus obligaciones y competencias como Presidente de la Nación? ¿O qué realmente buscan?…

Actuar al margen de la Constitución que el juró cumplir y hacer cumplir en el ámbito de sus competencias y como representante legal del Estado, es un compromiso y deber impostergable, mandatorio e inexcusable.

El presidente es miembro de muchos clubes, asociaciones, petit comité, como para reunirse en Carondelet, Laguna Sol o Punta Blanca… con sus íntimos y hacerlo cuando le dé la gana, pero lo que no puede ni debe hacer, es permitir como en efecto está sucediendo, que estos consejeros agenciosos y «altruistas» so pretexto de ser vuestro super amigos, deambulen por las oficinas públicas, llamen sugiriendo designaciones para X o Y cargo a fulano y zutano…

Esto es como los famosos casos de inspectores de la intendencia o de las comisarías, que cuando son honorarios, se convierten en enormes chantajistas, coimeros, y el gran perjudicado son los ciudadanos por qué tienen que pagar la vacuna a estos delincuentes, en el caso del presidente la vacuna es para cubrir o proteger sus propios intereses y espacios…

Guillermo Lasso no es ni de lejos Francisco de Asís, pero al menos si quiere hacer obras humanitarias con sinceridad y generosidad, hágalo en silencio, para qué su mano derecha no sepa lo que hizo la izquierda, caso contrario todo podría ser burla, show, farsa y ojalá no haya escándalos de nuevos atracos.

 

Semper Fi.